Hace más de cincuenta años quedó anclado el último clipper, un velero de cuatro palos que navegó el Pacífico cruzando el Cabo de Hornos. Se trata del velero Passat. En la última navegación que tuve en el Báltico, decidí visitar el velero Museo Passat.
El Passat: Un Clipper Histórico
Se encuentra en Travemünde, para ser más exacto en Priwall que forma un canal de navegación. A la entrada del canal se puede observar el faro de señalización color verde y por el lado de babor se aprecia el majestuoso clipper de cuatro palos. Travemünde pertenece a la ciudad Hanseática de Lübeck y el clipper se halla anclado en una marina turística, rodeado de un comercio marinero y amarres para embarcaciones de recreo.
El propietario fue Ferdinand Laeisz (Hamburgo). Una familia que decidió formar su propia Cía naviera para transportar su carga. En 1911 se terminó de construir la embarcación y en noviembre del mismo año realizó su primer viaje inaugural a Chile. El Passat era un velero de carga a granel y desde Chile cargaba salitre para ser usado como fertilizante y explosivos.
El Primer Viaje y el Desafío del Cabo de Hornos
Por primera vez el Passat debía someterse a la prueba más grande de un velero, cruzar el temeroso Cabo de Hornos y desde ahí a la costa del pacífico para recalar en el puerto de Valparaíso. El capitán Wendler ordenó arriar las velas. Kurt Grobecker escribe, acerca del viaje inaugural:… “Solo en la práctica se descubre de que es capaz un velero. Si el barco se doblega a la voluntad de marineros experimentados, si el marinero prefiere exponerse incondicionalmente al juego mortal de las fuerzas de la naturaleza, o si obedece a los hombres que, con su experiencia y coraje de desesperación, son capaces de aprovechar al máximo las fuerzas de la naturaleza para hacer todo lo que esté a su alcance para evitar la desgracia. La ruta del Passat fue Chile, por muchos años.
Travesía interrumpida por la guerra
Al estallar la primera guerra mundial en 1914, el Passat quedó atrapado en el puerto de Iquique y no pudo regresar a Alemania hasta 1921. El barco pasó a manos de los franceses como pago de reparación. Como Francia no le dio un uso al velero, F. Ese mismo año (1939) ancló en el puerto de Mariehamn, debido a la segunda guerra mundial.
Rescate y nueva vida como buque escuela
El año 1944 fue remolcado a Estocolmo, donde sirvió de granero hasta 1947. El año 1951 la Cía. que había adquirido el Passat decidió que el Clipper debía ser desguazado en Amberes, lo que no ocurrió gracias al capitán Helmut Grubbe, quien convenció al armador alemán Heinz Schliewen que comprara el velero. El año 1951 llegó a Travemünde bajo bandera alemana. El año 1957 realizó el último viaje a Sudamérica y en 1959 la ciudad Hanseática de Lübeck adquirió el Passat y lo puso a disposición de la escuela Marítima de Schleswig-Holstein como barco escuela.
Hasta el año 1965 se formó a unos mil grumetes para la marina mercante alemana. Desde el año 1966 el Passat se utilizó para fomentar el deporte náutico en el mundo. Al pisar la cubierta del Passat, un graznido de un ave marina hizo retroceder el tiempo y recordar a estos viejos marinos, lobos de mar, desafiando la naturaleza del Cabo de Hornos.
La Experiencia a Bordo: Recuerdos y Reflexiones
Podía sentir el silbido de las grandes olas, golpeando el rostro del marino timonel aferrado firmemente a la caña de gobierno. Los pilotos y el capitán, atentos a cada maniobra del Passat para no ser abatido a estribor. Mis pasos en la cubierta son lentos y puedo observar la jarcia y el flechaste desgastado por aquellos grumetes que un día alcanzaron la verga del palo mayor. Las visitas son muchas, pero cuando un marino pisa por primera vez la cubierta de este clipper, no puede dejar de pensar en las navegaciones que este histórico barco debió enfrentar y los cientos de marinos que con sacrificio forjaron su carrera de oficial mercante aquí.
Me imagino a los marinos de inicios del siglo XX, navegando con rumbo norte después de haber cruzado con éxito el Cabo de Hornos, sin dejar de anclar en el primer puerto de Chile. Valparaíso era el reencuentro de aquellos marinos alemanes, ingleses, noruegos y holandeses. La brisa marina es el aire que respiro y despierto contemplando la vaguada costera que cubre la bahía del puerto que me vio nacer. Después de visitar el Passat, los fantasmas de esos marinos me acompañaron en mis pensamientos por algunos días.
En busca de testimonios
Es ahí que quise saber más de sus vivencias y para ello necesitaba entrevistar a algún oficial o marinero que hubiera sido dotación de ese magnífico velero de cuatro palos. En casa estuve investigando y pude dar con un libro acerca del último viaje del Passat a Sudamérica, escrito por el Capitán Uwe Hansen. Después de una gran búsqueda supe que el Capitán Hansen había fallecido hacía tres años. Pero como los porteños no se rinden, proseguí con mi investigación, esperanzado por encontrar algún otro marino que hubiese alguna vez tripulado esa nave y eureka, di con el Capitán Klaus Grope, quién realizó el ultimo viaje del Passat a Sudamérica como Grumete el año 1957.
Encuentro con el Capitán Grope
Una vez que me contacté con él, este gentil Capitán sin vacilar me invitó a su casa, la que se encuentra a unos 50 km del barco Museo Passat. Ese mismo día lo visité, ya que me encontraba por segunda vez en el Passat. Al llegar a su casa Klaus muy cordial me saludó y me hizo pasar al living. Sobre una mesa de centro tenía algunos álbumes fotográficos y carpetas con documentos, que ilustraban toda su carrera marítima, desde grumete a capitán. Durante la entrevista le mostré el libro de Uwe Hansen, al hojearlo se topó con una foto donde aparece un grupo de jóvenes y exclamó ¡Ah, ahí está Uwe y aquí también estoy yo!
Formación de un marino mercante en Alemania
En aquella época después del término de la guerra era casi imposible conseguirse una plaza para aprender un oficio. Mi padre me dijo ¡puedes tener un aprendizaje como minero o ir a la escuela para marinos! Yo decidí ir a la escuela de marinos. La formación en Alemania de un marino mercante en aquella época era de la siguiente forma: Primero debías embarcarte como Leichtmatrose (grumete) y después como vollmatrose (marinero experto). El proceso duraba dos años. A finales del siglo XIX a los aprendices de marinero se les designaba el nombre de Moisés, era como decir «joven de cubierta» (Decksjunge) para su primer año de aprendizaje. En los años cincuenta era difícil entrar a la marina mercante y Alemania que tiene una tradición marinera debía fortalecer nuevamente esa marina.
Selección y enseñanza
La selección de los postulantes en Priwall se basó en las buenas calificaciones en el área científica (matemáticas y física) y poseer una salud compatible con la vida en el mar. La idea era completar una enseñanza como marinero para después convertirse en oficiales náuticos y capitanes. La enseñanza se basaba principalmente en una sólida formación científica, deportiva (el remo y la natación) y el desarrollo de habilidades blandas como la limpieza y puntualidad. Además, se debían aprender los trabajos de maniobra en cubierta, como hacer nudos, costuras de cabos, coser velas y el trimado de las velas.
La Vida a Bordo: Guardias, Tareas y Aprendizaje
Al comienzo de un viaje, todos los grumetes son asignados a un sistema de guardias, las que están conformadas por grupos de 14 jóvenes. Las guardias son de cuatro horas. Cada guardia tiene un vigía que hace rondas recorriendo toda la cubierta y debe reportar al oficial de guardia sus avistamientos sobre barcos, balizas, boyas señales de niebla y cualquier peligro para la navegación. Por la noche él debe comprobar las luces de posición y despertar a la nueva guardia. Desde la sala de gobierno (cabina donde se llevan las cartas de navegación) suenan cuatro golpes dobles del reloj de vidrio. El timonel repite los 8 repiques de campanas para confirmar el cambio de guardia.
Lo mismo se repite desde el castillo, seguido del cantar del vigía ¡Auf der Back ist alles wohl und die Lampen brenen! (Todo está bien en el castillo y las lámparas están encendidas). Los guardias gritan ¡Gode Wach-Gode Ruh! Hoy tenemos mar calma y nuestro barco se desplaza a través de un pequeño oleaje. El timonel da una pequeña mirada al compás y observa la manga de viento para mantener el rumbo a navegar. Se navega de acuerdo con el rumbo del compás con pequeñas caídas de timón para mantener el rumbo. El Floegel (persona encargada de trasmitir la orden del oficial de guardia) ayuda al timonel de acuerdo con las órdenes del piloto, cuando existe un cambio de dirección del viento y así mantener el rumbo. Cuando se navega con temporal se encuentran cuatro timoneles para gobernar y mantener la rueda de gobierno controlada. En el compás se encuentra otro marinero encargado de ir verificando el rumbo a navegar.
El trabajo del timonel
Es un trabajo bastante duro gobernar con mal tiempo, mojados por la lluvia y las olas que te golpean el rostro, pero así se aprende a ser marino. Hemos aprendido que las órdenes deben ser claras y debe haber un sistema de verificación para asegurar que se trasmitan y ejecuten correctamente y de esa forma evitar errores y malentendidos. Cuando se navega en latitudes más cálidas y de buen tiempo, se debe hacer cambios de velas, eso significa subir por los flechastes para alcanzar las vergas. Se requiere cautela, habilidad, fuerza y resistencia. Llevamos cinturones de seguridad y el contramaestre siempre está observando a cada uno de nosotros. Realizar ese trabajo de noche requiere más cautela.
Aprendizaje continuo
Antes de pisar el marchapié se debe advertir a los demás. Tenemos clases teóricas en cubierta y repasamos cada maniobra para aquilatarla. Nos enseñan maniobra, navegación y a trabajar en equipo. Nuestro tiempo libre lo pasamos en cubierta repasando las materias enseñadas. Nos hacemos preguntas acerca de nuestros temas favoritos. Para muchos es la navegación. Algunos grumetes llevamos un diario meteorológico, donde registramos meticulosamente la temperatura del aire y del agua, dirección y fuerza del viento, estado del mar y tipos de nubes. Las tareas marineras son muchas. Debemos dar mantención a los aparejos y eso se hace con alquitrán líquido para engrasar cada cable. Se hacen trabajos de carpintería y debemos aprender a reparar velas.
Despedida
Klaus: Me ha dado mucha alegría que un piloto de la marina mercante de Chile se interese por la historia del Passat. Pedro: Espero volver a verte Klaus. Klaus: Somos colegas y espero volver a verte Pedro.
Nos dimos un abrazo y al separarme de él levanté mi gorra de marino y él respondió también con el mismo gesto. ¡Ahoi Klaus!
TAG: #Empleo

