Este artículo explora ejemplos de proyectos de intervención en Trabajo Social, analizando tanto el contexto del Sistema de Seguridad Social de Costa Rica como la experiencia en el Barrio El Colorado de Iquique, Chile. Se busca evidenciar nudos críticos para el debate profesional y el fortalecimiento de los procesos de trabajo.

Intervención del Trabajo Social en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS)

Se realiza una reflexión de la intervención profesional del Trabajo Social en el escenario de la Caja Costarricense del Seguro Social de Costa Rica, a partir de la revisión de la regulación normativa y la experiencia profesional. La CCSS desde 1983 asume la prestación universal de los servicios de salud y actualmente es de las instituciones públicas con mayor credibilidad y confianza por parte de la población en Costa Rica (CIEP, 2021). El primer nivel está conformado por Equipos Básicos de Atención en Salud (Ebais) y Áreas de Salud y desarrolla las acciones más elementales o básicas del sistema; es decir, la atención primaria.

Según el Manual de Gestión de Servicios de Trabajo Social del Seguro de Salud de la CCSS (2019), los Servicios de Trabajo Social deben dirigir sus acciones según la misión, visión y valores de la institución, es decir, deben “ofrecer intervención social con calidad y calidez a las personas, familias, grupos y comunidades en el marco de la salud integral, que ofrece la CCSS”, articulando acciones en la prestación de servicios integrales en salud (CCSS, 2019, p. De este modo, la intervención social está vinculada con la salud integral, la cual es definida en el artículo 17 del Reglamento del Seguro de Salud (CCSS, 1996) como aquella atención que desarrolla actividades de prevención, curación y rehabilitación de la enfermedad en los escenarios de atención de ambulatoria y hospitalización.

Retomando lo relacionado con la atención integral en salud, la Política Nacional de Salud emitida por el Ministerio de Salud de Costa Rica comprende la salud como “el resultado de diversidad de factores de índole estructural y de las condiciones de vida de las poblaciones, que se asocian a desigualdades en el acceso al poder, ingresos, bienes y servicios” (Ávila et al., 2011, p.

Ahora bien, en el caso de Costa Rica desde el Ministerio de Salud el modelo de determinantes sociales de la salud conceptualiza cuatro categorías para el análisis de las políticas de salud, que permitirán comprender como se piensan las políticas y los servicios de salud. La pertinencia de este modelo es que busca evidenciar la influencia del contexto, los determinantes estructurales e intermedios, en los resultados de salud de personas, grupos y comunidades. Asimismo, permite contextualizar que las intervenciones profesionales se derivan de las políticas públicas y la organización de las instituciones sociales para influir en los determinantes intermedios de la salud.

De manera general, el artículo 154 de la Ley Integral de la Persona Adulta Mayor detalla los deberes de las instituciones y organizaciones sociales y, de forma específica el artículo 175, señala los deberes estatales en el ámbito de salud. A nivel de política social, estos deberes son plasmados en la Política Nacional de Envejecimiento y Vejez 2011-2021 (n.° 38036-MP-MBSF) (Presidencia de la República, 2010), la cual establece cinco líneas estratégicas para su ejecución, con principios orientadores y acciones que deben seguirse. La CCSS tiene que desarrollar acciones para el cumplimiento de todas estas líneas estratégicas y la profesión de Trabajo Social tiene su participación en ese cumplimiento.

Articulando la información las competencias asignadas a Trabajo Social, y que se derivan de la política social en materia de Envejecimiento y Vejez, se relacionan mayoritariamente con: dos procesos de trabajo a saber el fortalecimiento de las redes de apoyo de las personas mayores y la prevención de situaciones de violencia en cualquiera de sus manifestaciones. El abordaje de estas condiciones -y otras que pueden ser derivadas de estas- se realiza predominantemente a través de los procedimientos de consulta y atención social individual y familiar.

A partir de los hallazgos, se identificaron cuatro nudos críticos identificados en la supervisión de profesionales derivados de las actividades propias de la atención y consulta social; y se dan recomendaciones para su abordaje. De manera concreta, muchas veces las expectativas de las personas -manifestadas de forma directa, en la referencia y/o interconsulta- es el otorgamiento de un subsidio económico, alimentario o de vivienda y esas no son de solución que dependan del o la profesional en Trabajo Social del escenario del seguro de salud y aunque la profesional pueda hacer articulación y activación de redes interinstitucionales; eso no quiere decir que de facto se va a satisfacer esa necesidad.

La definición de un diagnóstico y pronóstico social, así como los factores protectores, de riesgo y vulnerabilidad representan un acto profesional que requiere honda una reflexión y un posicionamiento teórico metodológico y ético político apegado a la expertiz técnica que posibilita la profesional consignar su criterio de manera ejecutiva y expedita, pero cumpliendo actualidad con los requerimientos de las categorías de análisis.

Se debe, una vez más, tener claro que la intervención social con personas mayores en el escenario de la CCSS está vinculada con el derecho a la salud de esta población y que en caso de violación a los derechos de una persona adulta mayor o incluso de que estos sean víctimas de delitos, el ente competente de investigar no es la CCSS sino el Ministerio Público. Con la salvedad de que, si la persona adulta mayor que llega a los servicios de salud está en una situación de violencia, corresponde al personal de salud -y no exclusivamente- a la profesional en Trabajo Social interponer la denuncia y activar los mecanismos de protección correspondiente.

Uno de los errores que se identifica en la supervisión, es la realización de estas intervenciones sin que haya una preparación previa de la familia, lo que muchas veces resulta muchas veces en una agudización del conflicto familiar que ha impedido que la familia o la red de apoyo se organice por sí sola. Otro error que se comete es tomar acuerdos sin que estén todas las personas involucradas, obviando que, desde el seguro de salud de la CCSS, la intervención profesional -por no decir que todas las intervenciones de los profesionales en salud- se basan en la voluntariedad de las personas de formar parte del proceso.

La intervención profesional debe considerar la perspectiva de los determinantes sociales de la salud, enfocándose en el análisis e intervención de los factores socioeconómicos, estructurales e intermedios que influyen en la salud de las personas. Trabajo Social debe asumir un proyecto ético profesional que incluya el compromiso con la atención y protección de las personas mayores, lo que implica la articulación de redes de apoyo, la detección y prevención de situaciones de violencia, la promoción de autonomía y la realización de proyectos educativos y recreativos.

Proyecto de Intervención en el Barrio El Colorado de Iquique, Chile

Se expone una propuesta que recoge las necesidades y particularidades de un territorio que evidencia condiciones de vulnerabilidad social y segregación residencial, con altos niveles de estigmatización. Este proceso, sustentado en el enfoque de educación popular, reconstruye los principales hitos del proyecto, orientados principalmente al rescate de la memoria histórica y la construcción de capital social.

La historia del Barrio El Colorado se remonta a finales del siglo XIX, específicamente en la playa El Colorado, en donde hoy se encuentran los restos del antiguo muelle de pescadores. Alrededor de este eje de asentamientos humanos se habrían edificado los cimientos del barrio. Estos elementos han forjado una comunidad con una historia y un sentido de identidad propio, generadora de su propia cultura, tradiciones e historia, aspectos que han nutrido también a otros barrios.

Otra dimensión importante en la historia del barrio ha sido su exposición sistemática a las expropiaciones. Un dato no menos relevante es el que proporciona el Sistema Integrado de Información Social con Desagregación Territorial (SIIT-T) del Ministerio de Desarrollo Social. En junio del 2020 se informa que unidades vecinales del sector norte se ubican entre las que registran mayores porcentajes de vulnerabilidad social.

Es en este espacio donde radica el especial interés de estudiantes de la carrera de Trabajo Social por establecer un vínculo que se inició con los niños y niñas del barrio. Desde su compromiso ético y político con las personas y su cuestionamiento crítico hacia las políticas neoliberales, comenzaron con un tímido acompañamiento pedagógico, sumando con el tiempo diversas actividades artísticas, culturales, recreativas y de autogestión que se realizan en los diferentes espacios públicos del barrio. La preocupación por nuevas expropiaciones, la recuperación de sus espacios públicos que se han vuelto de riesgo y la formación de capital social se han convertido en las nuevas rutas de intervención.

Las comunidades son definidas como un grupo de integración media, es decir, más concreto que otros grupos como la denominación religiosa o la clase social y más amplia que los grupos primarios. Son elementos que las autoras destacan como características fundamentales de una comunidad la identidad y el sentido de pertenencia, las que contribuyen a desarrollar la solidaridad e intereses comunes.

El espacio público, desde una dimensión política, debería permitir instancias para la expresión cultural y colectiva, la heterogeneidad social, la socialización e integración sociocultural (Borja y Muxí, 2000). Al revisar conceptos como comunidad y espacios públicos, es posible observar que ambos coinciden en la importancia que tienen las relaciones sociales. Lo anterior pareciera estar alejado de la realidad global y latinoamericana, específicamente en Chile, donde el paradigma neoliberal marca la pauta bajo la cual se va reproduciendo la sociedad y donde se enmarcan los modelos políticos de desarrollo socioeconómico.

En el caso del territorio objeto de intervención, sus actores experimentan y perciben la violencia que produce la expropiación constante a la que han sido sometidos, a propósito de las exigencias del progreso.

La metodología que sustenta esta experiencia se relaciona principalmente con el enfoque de educación popular que, en este caso, surge con el fin de volver a un Trabajo Social emancipador y con conciencia de clase que parece perdido en la instrumentalización de los usuarios, mediante el cumplimiento de metas, el asistencialismo y la planificación normativa que la institucionalidad pública y privada impone a la disciplina. Este enfoque permite establecer relaciones con la comunidad desde la horizontalidad, rompiendo así la brecha entre el educador como experto y dueño de la verdad y las comunidades como entes indefensos y sin capacidad de reflexión como relación jerárquica.

Esta sistematización tiene como objetivo describir y analizar la experiencia de intervención realizada por la Escuelita Popular Luchín en el Barrio Histórico El Colorado de Iquique, con la finalidad de generar aprendizajes significativos para la práctica social. Es de tipo retrospectiva, en tanto se realiza al finalizar la intervención, debiendo necesariamente reconstruirse el proceso a partir de los registros generados durante la ejecución, de manera que su análisis crítico sirva como aporte a la mejora continua de prácticas en contextos similares (FAO, 2004).

El encuentro y posterior vínculo que se construye entre la Escuelita Popular Luchín y el Barrio El Colorado tiene una data de aproximadamente siete años. Para reactivar la asociatividad, se propone recuperar una sede social en abandono. Recaudar fondos y pagar deudas de servicios básicos que impedían su funcionamiento fue otro desafío de autogestión.

Durante esta fase, se comienza a indagar en la realidad que vive el barrio, mientras que la formación académica permite corroborar con bases teóricas que aquello que ocurre en la comunidad corresponde a fenómenos subyacentes a políticas de Estado funcionales al neoliberalismo. Las herramientas propias de la educación popular permiten establecer relaciones no jerárquicas, lo que posibilita entrevistas desde la naturalidad y sinceridad que concede una relación cotidiana y cercana, así como también instancias para ahondar en temas relevantes para los miembros de la comunidad.

En distintas instancias con los pobladores se pudo detectar la necesidad sentida de recuperar espacios públicos idóneos para el juego, ocio, esparcimiento y socialización de los niños, niñas y la comunidad en general. Realizar un diagnóstico comunitario en el trabajo con niños y niñas de una comunidad exige necesariamente la simplificación y adaptación de algunas herramientas de investigación para su comprensión y participación. Para ello, se trabajó sobre un análisis FODA para intencionar el abordaje de los espacios públicos significativos en la vida cotidiana.

Pese a todas las adversidades, es la memoria y un sentido de pertenencia lo que permanece intacto en los pobladores. Como resultado del levantamiento de necesidades, surge el proyecto Historia e identidad popular, proyecto socio cultural de revitalización del barrio El Colorado, práctica social desde la aplicación del método integrado de Trabajo Social, financiado por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Arturo Prat cuyo objetivo fue promover el uso de los espacios públicos de la comunidad mediante el rescate de la memoria y la identidad popular.

Para poder realizar la actividad fue necesario contar con la autorización de los vecinos del sector de la emblemática calle Ferrocarril. Son los mismos luchines los encargados de convocar al resto de la población infantil del barrio para participar de los talleres. Durante la primera sesión se trabaja en la sede de la junta vecinal. Posteriormente, se comienzan a socializar los elementos históricos característicos del barrio para plasmar en el papel las ideas que se utilizarían para el mural. Las otras dos sesiones se centraron en la creación del producto final.

Esta actividad, que en un comienzo está pensada para la población infanto-juvenil, logra impactar a la población adulta de la comunidad. Es durante estas jornadas que se observan las primeras reacciones de los vecinos, quienes aprueban este mural, lo que se manifiesta en el interés y compromiso que ponen en la actividad. Como segundo eje de la planificación, se desarrollan tres conversatorios de historia popular, enfocados en temas como historias, costumbres y mitos, con el fin de promover el rescate de la memoria histórica y el sentido de identidad en la comunidad del barrio.

La “Práctica de Intervención Social I” constituye el primer vínculo con el medio institucional-territorial de los y las estudiantes, instancia donde se realiza el descubrimiento y fundación del espacio de intervención social. Para la intervención, se visualizan técnicas de evaluación e interpretación cartográfica, la organización de los distintos grupos de la comunidad, el trabajo permanente por lograr un sentido de pertenencia e historia poblacional, además de asesorías psico-educacionales a niños, familias y profesionales.

En sus cuatro años de existencia, el proyecto de Trabajo Social ha permitido que los estudiantes UNAB internalicen de mejor forma los aprendizajes adquiridos, fortaleciendo, por ejemplo, las habilidades para co-construir estrategias de aproximación al espacio de intervención o investigación, para identificar problemáticas en el territorio y elaborar un plan de acción enfocado en lograr un impacto positivo para la comunidad. En tanto, la iniciativa ha logrado promover la cooperación y colaboración entre los actores sociales, de manera tal de hacer frente a las dinámicas de precarización e informalidad urbana de diferentes campamentos, fomentado, además, la creación del sentido de identidad de la población.

Adicionalmente, se crea el Centro de Investigación e Intervención Social Universitario (CINSU), espacio transdisciplinario de diálogo participativo para co-construir intervenciones e investigaciones que beneficien a las diversas organizaciones públicas y privadas. Este centro busca promover investigaciones e intervenciones sociales situadas a las realidades regionales donde se encuentra la Universidad Andrés Bello, propiciando la labor articulada de estudiantes académicos/as, egresados/as y diversos actores locales.

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