Es indudable que la pobreza y las desigualdades sociales no surgieron en el país en la década de 1880, como tampoco han desaparecido en la moderna realidad del Chile actual. Fue a lo largo de estos años que se pusieron en marcha una serie de movimientos sociales que transformaron la cuestión social en un problema que afectó no sólo a los trabajadores sino a todo el país.
Desde entonces, surgieron a la luz pública una serie de innumerables escritos, ensayos, artículos de prensa y tesis de grado que comenzaron a analizar sus causas y motivos, además de las posibles alternativas de solución.
Orígenes y Corrientes de Pensamiento Social
La primera corriente se originó al interior del mundo conservador-católico que, a partir de la Encíclica Rerum Novarum, adhirió a la línea social cristiana impulsada por la iglesia católica. A grandes rasgos, vio la cuestión social como resultante de una crisis moral que desvirtuó el rol dirigente y protector de la elite criolla. El énfasis estuvo puesto en la responsabilidad que le correspondió a los ricos en el cuidado y bienestar tanto material como espiritual de los más pobres, a través de la educación, la beneficencia, el socorro y la justicia.
En segundo lugar, existió una corriente liberal y laica vinculada al Partido Radical y donde también se incluyeron intelectuales independientes de clase media. Para ambos sectores, la cuestión social fue el resultado de un conflicto de clases, un problema estructural de la sociedad nacional, afectada por la falta de desarrollo económico, la explotación laboral, la inflación y la carencia de ayuda estatal hacia los más pobres.
Una tercera tendencia, fue la corriente socialista, impulsada por sectores pertenecientes a la clase trabajadora.
Definición de Política Social
La política social es un campo de acción del Estado que impacta en la redistribución de los recursos de la sociedad, como bien señala Esping-Andersen (1993, 2002). Tito Flores (2022) la define como todo aquello que los gobiernos deciden llevar a cabo en torno al mejoramiento de las condiciones de vida o del bienestar de la población.
Montagut (2014) señala que la política social es la intervención pública que incide en el bienestar de las personas, ya sea cambiando, manteniendo o facilitando sus condiciones de vida. La política social se ocupa de las formas en que las sociedades de todo el mundo satisfacen las necesidades humanas de seguridad, educación, trabajo, salud y bienestar, según Platt (2022).
Vila López (2002) indica que la Política Social puede definirse como una mediación histórica y epistemológica entre la economía (el bienestar) y la política (el bien común) ante las fracturas sociales emergentes que provoca su dialéctica conflictiva.
Von Zwiedineck (1911) define la Política Social como “la política que pretende asegurar la continua consecución de los fines de la sociedad”, en esencia el Bien común, sobre la base de un diseño orgánico y con el objetivo de cohesionar el orden social a través de un nuevo orden moral basado en el reconocimiento de intereses comunes y de la cooperación necesaria en el lugar de trabajo y en el resto de ámbitos de la vida.
La Economía de la Felicidad
La llamada economía de la felicidad se refiere a los estudios que relacionan las variables económicas, tales como el ingreso y el consumo, con el bienestar subjetivo de las personas. En el ámbito empírico, la economía de la felicidad utiliza los microdatos de encuestas que permiten llevar a cabo ejercicios estadísticos de correlación entre variables sociodemográficas y económicas, tales como el ingreso, la producción, el consumo, el desempleo, la inflación y el gasto público, con el nivel de felicidad o satisfacción con la vida que reportan los individuos.
Por ejemplo, se ha encontrado de manera recurrente que el ingreso y el consumo contribuyen a la felicidad de las personas, aunque con lo que los economistas llaman rendimientos marginales decrecientes.
Es una característica común a casi todos los trabajos en el área de la economía de la felicidad no aclarar o especificar qué se entiende por felicidad, lo cual no deja de ser algo paradójico. Caravaggio (2016) señala que antes de medir la felicidad, o de indagar respecto de la utilidad que tendría una medición de la felicidad, es más importante haber definido en forma muy precisa qué se entiende por felicidad.
Ejemplos de Índices y Reportes de Felicidad
- Índice Nacional de Felicidad Bruta (Bután): Este índice es la variable objetivo a maximizar a través de las políticas públicas, en lugar del Producto Interno Bruto (riqueza producida).
- Global Happiness and Well-being Policy Report: Contiene colaboraciones de grupos de trabajo de expertos sobre el tema la felicidad, y proporciona evidencia y recomendaciones de políticas sobre las mejores prácticas para promover la felicidad y el bienestar en el mundo.
- World Happiness Report: Presenta una serie histórica del estado de la felicidad mundial a través de un ranking de 156 países según lo felices que se sienten sus ciudadanos.
- How’s Life?: Measuring Well-being (OECD): Proporciona un panorama sobre el bienestar de las personas en los países miembros y asociados de la OECD.
- The Happy Planet Index (HPI): Es calculado tomando en cuenta cuatro categorías: bienestar, esperanza de vida, desigualdad y huella ecológica.
Concepciones de Felicidad
Algunos autores han tratado de poner el tema del concepto de felicidad en el centro de sus estudios. Por ejemplo, Kapoor, Rahma y Kaur (2018) llevaron a cabo un estudio acerca de la construcción del concepto de felicidad en población adolescente en la India. El estudio de Carrillo et al. (2017) señala que las investigaciones sobre la felicidad con frecuencia se concentran en la dimensión individual de la misma, prestando poca atención a una concepción de la felicidad como un constructo multidimensional conformado por aspectos individuales y por aspectos colectivos.
Giarrizzo y Ferrer (2015) señalan que el concepto de felicidad no está definido dentro de la economía como una categorización teórica, ya que en gran medida se asocia a nociones como bienestar (sobre todo económico), vivir bien o satisfacción de vida. Crespo y Mesurado (2015) señalan que el problema que enfrenta la economía de la felicidad es la variedad de nociones de felicidad que se han introducido en este campo, pues las dimensiones elegidas para definir la felicidad implican una concepción específica de la humanidad.
Análisis Empírico de la Felicidad y Factores Económicos
Se ha realizado un análisis estadístico de correlación entre las variables económicas y el nivel de felicidad reportado por los individuos encuestados, tomando en cuenta tres grupos: todos los encuestados, los que entienden la felicidad como sacrificio y esfuerzo, y los que identifican la felicidad con placer y dinero.
Variables Económicas y Felicidad
Para la población total, los problemas económicos graves reducen la felicidad. Igualmente, cuando la persona ha ayudado económicamente a familiares su nivel de felicidad es mayor. En cuanto al tema del desempleo, existe una relación positiva entre la felicidad y el hecho de tener un empleo. Finalmente, no existe una correlación lineal entre la felicidad y el ingreso mensual.
Para aquellos que identifican la felicidad predominantemente con las palabras sacrificio y esfuerzo se observó que únicamente tres variables económicas tienen incidencia, estadísticamente significativa, sobre la felicidad.
Influencia de los Factores Económicos según la Concepción de Felicidad
Del total de ocho factores económicos considerados en el ejercicio, únicamente dos -la satisfacción con el apoyo económico que recibe la persona de la familia y la satisfacción con su situación económica- inciden (positivamente) tanto en la población total como en los dos grupos con referentes conceptuales de felicidad antagónicos.
Por otro lado, existen dos factores económicos -los problemas económicos y tener empleo- que inciden (negativa y positivamente, de manera respectiva) sobre la felicidad de las personas cuando se toma a la población en general, pero esa incidencia se pierde cuando el individuo tiene una idea de la felicidad ya sea de sacrificio y esfuerzo o de placer y dinero.
La situación económica como una ayuda en la vida y el hecho de ayudar económicamente a familiares son dos factores económicos que inciden sobre el nivel de felicidad de la población en general y de las personas que entienden la felicidad como placer y sacrificio, pero no así sobre el nivel de felicidad de aquellos que identifican la felicidad predominantemente como sacrifico y esfuerzo.
La Ética y la Economía
La economía como ciencia es "el estudio del comportamiento humano relacionado con la asignación de medios escasos y de uso alternativo para la consecución de fines" (Lionel Robbins). Es en este sentido que podemos decir que la teoría económica no se preocupa de analizar la bondad o maldad de las acciones humanas. Tanto la economía como la ética estudian el acto humano, libre y racional, pero la diferencia es que la ética lo estudia desde el punto de vista de la bondad o maldad de las acciones, en cambio la economía no estudia sino cómo actúa el hombre.
Ello es evidente, pues para poder juzgar una realidad, cualquiera que sea ésta, que es lo que pretende la ética, es necesario conocerla y saber como funciona. La ética económica es la "ciencia acerca del orden moral de la cooperación social del hombre para satisfacer sus necesidades vitales y culturales" (J.
Si cada familia cubriese sus necesidades con sus propias fuerzas, nunca hubiese sobrepasado un estado cultural completamente primitivo, y por ello el hombre no podría alcanzar su fin último subjetivo, que es la actualización plena de todas sus potencias.
El Principio de Subsidiariedad
El principio de subsidiariedad se basa precisamente en que toda sociedad es autónoma para alcanzar su fin propio, y por lo tanto, ninguna sociedad mayor puede asumir lo que es propio de una sociedad menor, lo que es propio de su ámbito de autonomía.
El análisis de la naturaleza y fin de la economía confirma la validez incondicionada del principio en materia económica. En efecto: a) el hombre siente el apetito de mejorar la satisfacción de sus necesidades y de lograr la plenitud de su vida, material y espiritualmente, para sí mismo y su familia, lo cual implica que por su contribución a la productividad tiene derecho a aspirar a una mayor participación en los beneficios.
El Trabajo y la Dignidad Humana
El trabajo es expresión de la dignidad humana, pues todo ser tiene dos perfecciones, el ser y su finalidad. Por otra parte, para determinar una retribución que sea justa hay que valorarla desde un punto de vista objetivo, es decir atendiendo al valor concreto del trabajo realizado, el cual está dado por el aporte del trabajador a la productividad de la empresa.
Si el aporte de un trabajador lo lleva a obtener una remuneración insuficiente para una digna subsistencia, el Estado debe completar la diferencia. Esto es así porque al Estado, en virtud de su rol subsidiario, le corresponde distribuir entre los súbditos de la sociedad los aportes y beneficios que recibiera de estos mismos súbditos para el logro del bien común.
Derechos Sociales y el Bien Común
Lo importante es comprender que esto sólo se logra si se respeta el bien común, el cual es el orden que permite a todos y cada uno de los miembros de la sociedad alcanzar su fin personal en la mayor medida de lo posible. No es el Estado el que debe alcanzar este fin personal, es deber del individuo. El Estado debe garantizar el bien común de tal modo de permitir que los individuos satisfagan estos llamados derechos sociales por sí mismos.
El Mercado y sus Funciones
Las principales funciones del mercado son que: a) sintoniza la demanda y producción de bienes, es decir, pone en interacción a oferta y demanda y tiende a equilibrarlas; b) dice el productor qué bienes serán solicitados, y según esto regulará él su producción; c) hace que se intente satisfacer lo mejor posible las necesidades vitales y culturales de todos con los bienes disponibles.
Como hemos visto la fuerza impulsora del comercio por parte de la oferta es el deseo de ganancia, y por ello las funciones propias del empresario consisten en intentar la mejor combinación de los factores productivos, de modo que tengan mayor productividad; buscar nuevas posibilidades de venta o descubrir nuevas necesidades, así como también explotar nuevas fuentes de materias primas.
La Propiedad Privada y la Libre Iniciativa
La función social de la propiedad significa que ésta debe adecuarse al bien común. Esto es así porque Dios dio los bienes en común al género humano, para que sean utilizados en favor de todos los hombres, y esto es lo que se denomina derecho natural primario.
La libre iniciativa privada es claramente necesaria para el logro del bien común, y así lo ha reconocido la doctrina social de la Iglesia. Pero dicha libre iniciativa no puede implicar libertad para cualquier cosa, debe ser regulada.
Si afirmamos el derecho a la propiedad privada de los medios de producción, se desprende la libre iniciativa privada y la capacidad de uso y disposición por el propietario de sus medios de producción. Si el Estado es el que decide qué, cómo y cuánto se fabrica, el propietario deja de ser dueño de sus decisiones económicas, y por lo tanto, deja de ser propietario.
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