La función de un maestro es esencial y multifacética, abarcando tanto la transmisión de conocimientos como el desarrollo integral de los alumnos. Para entender mejor esta labor, es importante definir qué se entiende por funciones docentes, especialmente en el ámbito de los establecimientos particulares pagados.
¿Qué se entiende por funciones docentes?
De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 6 del Estatuto Docente, aplicable a los establecimientos particulares pagados, la "función docente" es aquella de carácter profesional de nivel superior, que lleva a cabo directamente los procesos sistemáticos de enseñanza y educación; lo que incluye el diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación de los mismos procesos y de las actividades educativas generales y complementarias que tienen lugar en las unidades educacionales de nivel Pre-básico, básico y medio.
Para los efectos del referido estatuto se entiende por:
- Docencia de aula: la acción o exposición personal directa realizada en forma continua y sistemática por el docente, inserta dentro del proceso educativo. La hora docente de aula es de 45 minutos como máximo.
Cualidades Esenciales de un Buen Maestro
Un buen profesor necesita no solo un amplio conocimiento de la materia que imparte y un plan de estudio; necesita ser entusiasta, cariñoso y empático pero también firme y respetuoso, responsable, flexible y comunicativo. Además de estas características, un maestro debe poseer:
- Entrega por su profesión y por el trabajo que ejerce.
- Entusiasmo por lo que hace, capaz de motivar a sus alumnos y contagiarles las ganas de aprender y saber.
- Flexibilidad. Ante una situación especial o problema debe ser capaz de cambiar y encontrar el camino para que todos los alumnos comprendan el concepto que está explicando.
- Coherencia en sus decisiones. Un buen maestro debe saber poner normas y reglas en su aula coherentes y consistentes, debe ejercer la autoridad que su posición le otorga sin caer en el autoritarismo, lo que le restaría credibilidad y alejaría de sus alumnos.
- Humildad. Un buen maestro por más que se esfuerce puede no ser infalible, como cualquier persona puede cometer errores.
- Respeto hacia sí mismo, hacia sus compañeros y obviamente hacia sus alumnos y respectivos padres.
- Responsabilidad ya que trabaja con un material muy sensible: los niños y precisamente la formación de sus alumnos es el trabajo más importante que tiene que ejercer.
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