Cada 1 de mayo se conmemora el Día del Trabajador, una fecha que honra la lucha histórica por conquistar derechos y condiciones laborales justas. El origen del Día del Trabajador se remonta a fines del siglo XIX, específicamente al año 1886 en Chicago, Estados Unidos. Para esa época, las fábricas eran lugares donde hombres, mujeres, ancianos e incluso niños trabajaban jornadas de más de 12 horas al día. El 1 de mayo, miles de obreros iniciaron una huelga en Estados Unidos para exigir una jornada laboral de ocho horas.

En la ciudad de Chicago, los enfrentamientos entre trabajadores y la policía fueron especialmente violentos. Durante esa concentración, estalló un artefacto explosivo que causó la muerte de un policía. Las autoridades detuvieron a numerosos manifestantes y, como consecuencia, cinco de ellos fueron condenados a la horca: tres periodistas, un tipógrafo y un carpintero.

Dos años más tarde, en 1899, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París, aprobó la celebración del Día del Trabajador para el 1 de mayo. Ya en 1890 se celebró el Día del Trabajador por primera vez. Sin embargo, la efeméride se estableció en Francia en 1919 cuando se ratificó una ley de jornada laboral de 8 horas. De acuerdo con la plataforma Memoria Chilena, en nuestro país, durante el siglo XX, los movimientos sociales reivindicaron los derechos de las y los trabajadores.

Celebrando la Vida y el Esfuerzo: El "Día de Gokú" como Ejemplo

Es de conocimiento general que Japón sufre constantemente de desastres naturales como tifones, terremotos, tsunamis, nevazones, desbordes de ríos, etc., que logran causar grandes daños y pérdidas materiales. Pero, como mencioné con anterioridad, el shintoísmo le ha permitido al japonés siempre tener una visión optimista de su presente y futuro a pesar de las circunstancias. Como lo ha demostrado Japón a lo largo de su historia, después de cada desastre natural o bélico, su pueblo se logra poner de pie, reconstruir, innovar y tomar medidas en poco tiempo, dejando generalmente al mundo occidental sorprendido y admirado de tal eficiencia.

Aquí también evidenciamos otro elemento típicamente japonés: el trabajo en equipo o colectivismo japonés. ¿Se han fijado que estas mismas características son las que tienen los “Guerreros Z” y el mismo “Son Goku”? Pues no es casualidad, por supuesto. “Dragon Ball” y sus diversos personajes se ven permeados por la idiosincrasia japonesa al tratarse evidentemente de un producto típicamente japonés. Entonces, ¿por qué conmemorar un “Día de Gokú”? Porque como he mencionado, Japón gusta de celebrar la vida, el optimismo, el esfuerzo, la perseverancia y darlo todo por el grupo.

El 9 de mayo, para sorpresa de su creador, Akira Toriyama, fue celebrado por los fans de la serie Dragon Ball de todo el mundo el de día de Goku, protagonista de esta serie de anime y manga japonés. La conmemoración de este día es oficial desde el año 2015, coincidiendo con el estreno de la película, Dragon Ball Z: La Resurrección de Freezer y el anuncio de la nueva serie anime llamada, Dragon Ball Super. Todo ello después de que la productora de la serie, Toei Animation, ante el éxito alcanzado, realizase una solicitud a la Asociación de Aniversarios de Japón para que se reconociera este día como el día Goku, la cual fue aceptada.

Ahora bien, ¿por qué el día 5 de mayo? ¿Tendrá relación con algún acontecimiento de la historia de la serie? En principio parece que no, aunque ese día en la serie se celebra el Día de Piccolo, el Rey Demonio Piccolo, que ese día se declara gobernante de la Tierra y después es derrotado por Goku. En cualquier caso, la razón de esta fecha se debe a que en japonés el número 5 se dice: “Go” y el número 9 se dice: “ ku”, que al unirse precisamente forman la palabra, “Goku”. Es más, actualmente la franquicia japonesa extiende la celebración a los días 8 de mayo, “gohan”, 5 (go) y 8 (han), y el 10 de mayo, "goten", 5 (go) y 10 (ten del inglés), correspondientes en la serie al nombre del primer y segundo hijo de Goku.

Este juego de palabras que se da entre la pronunciación del nombre de Goku y la pronunciación de los números 5 y 8 en japonés, es una práctica recurrente de la lengua japonesa, donde existen un gran número de palabras homófonas, es decir, que suena igual pero se escriben de manera diferente, y por tanto, remiten a significados distintos.

El Legado Cultural de Dragon Ball

Dragon Ball, al día de hoy, ya se ha ganado el título de “serie de culto” por parte de la crítica especializada y los estudiosos del manga y anime. Este título pocas obras alcanzan a obtenerlo y conservarlo. En el caso de Dragon Ball, su mensaje, historia, enseñanzas y legendarias historias calaron profundamente en los corazones de varias generaciones, y como tal, su mensaje está llamado a heredarse a nuevas generaciones que ya vemos haciendo “cosplay” a temprana edad en eventos temáticos, realizando fanarts o simplemente viendo las aventuras animadas de Son Goku en sus smartphones.

En el caso de Dragon Ball, han pasado poco más de 30 años desde su primera publicación y, mirando en retrospectiva, puedo asegurar que la obra de Toriyama ha aportado a la humanidad dos grandes temas: la masificación y difusión de la cultura pop japonesa (manga y anime) a un amplio público mundial y, en segundo lugar, a difundir y acercar la cultura japonesa por varios rincones del mundo, enriqueciendo así el intercambio intercultural entre Japón y el mundo mediante el incentivo de la lectura de manga y consumo de anime. No por nada es que Son Goku fue uno de los personajes escogidos para aparecer como personaje icónico para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Studio Ghibli: Un Reflejo de la Lucha y la Creatividad

El pasado 15 de junio de cumplieron 35 años de la fundación (oficial) del Studio Ghibli, la casa de animación japonesa nacida gracias a una lucha sindical y a estas alturas convertida en un emblema del cine. Takahata inició su carrera en Toei Doga, para entonces el gran estudio de animación en Japón, actualmente llamado Toei Animation, responsable de los animés más populares tanto en Japón como para todo el mundo (Dragon Ball o Sailor Moon en los 90, por dar un ejemplo) pero ya en los años 60 era llamado el «Disney nipón», produciendo largometrajes y series de la mano del renombrado Osamu Tezuka (Astroboy, Kimba el León Blanco, La Princesa Caballero, etc.) con un sistema de producción de bajo costo, que llevó a mediados de los 70 a «reducir gastos» en base a despido de trabajadores y aumento en la cantidad de horas de trabajo del personal, situación que produjo una gigantesca huelga como herramienta de lucha, que luego desembocaría en una fuga de animadores -quienes finalmente generaban las utilidades y riquezas del estudio- a otras televisoras ansiosas de iniciar su propia producción de animé.

Tras irse de Toei, en 1974 fueron a parar a Fuji TV, donde a Takahata como director de proyectos, le encargaron un espacio en la programación para adaptar clásicos cuentos infantiles a series animadas. Para estas obras puso a su amigo Hayao Miyazaki a cargo de la creación de personajes y la elaboración de los fondos (backgrunds), produciendo nuevas líneas de animación y narración como nunca antes se habían realizado en el animé, lo que llevó a Heidi, la historia de una tierna niña que vive con su abuelo en los Alpes, a transformarse en un megafenómeno, pues la obra fue un sorprendente éxito mundial, siendo la primera serie de animación japonesa en ser transmitida tanto Europa, Estados Unidos y América Latina con un éxito arrollador, éxito que después fue repetido por Marco, un niño italiano que viaja por el mundo buscando a su madre.

En Ghibli hasta el de día hoy mantienen algunos de los estandartes ideológicos en sus películas. Sin ser panfletos políticos, sino que sutilmente y muy bien justificados en la historia plantean una crítica a la sociedad capitalista, al consumo, al individualismo y la depredación ambiental, además de tener casi como regla no escrita que sus protagonistas sean mujeres, no en la versión princesa que necesita ser rescatada como en Disney, sino mujeres fuertes, aventureras, con defectos y ganas de resolver los problemas que se les presentan.

Por otra parte, al tándem Miyazaki-Takahata hay que también sumarle un tercer actor, quizás tan importante como ellos en la construcción de la identidad Ghibli y se trata de Joe Hisaishi, cuyo trabajo como compositor de la música de gran parte de la filmografía del estudio es tan esencial, que es imposible recordar una escena de alguna película sin que comiencen a sonar inmediatamente los acordes que la acompañan.

Dos años más tardes, en 1988, se atreverían a estrenar simultáneamente dos películas para verse en funciones dobles: La tumba de las luciérnagas (Takahata) y Mi vecino Totoro (Miyazaki), dos filmes totalmente disímiles entre sí. Y si la intención de ambos autores fue mostrar las dos caras de la vida, vaya que lo lograron, pues La tumba de las luciérnagas es crudo relato de los traumas de la sociedad japonesa producto de la Segunda Guerra Mundial visto desde la perspectiva de un niño que cuida a su hermana pequeña, una denuncia del actuar del ejército norteamericano sobre la población civil japonesa y probablemente una de las películas más tristes haya visto, tanto que pensé que sólo la vería una sola vez en mi vida.

En Porco Rosso (1992) Hayao Miyazaki da rienda suelta a su pasión por los aviones. Ambientada hermosamente en la Italia del período entreguerras, la época de oro de los hidroplanos, es una de las pocas cintas Ghibli en no tener como protagonista a una mujer, siendo su personaje principal un hombre...

En 1993 es estrenada la primera película Ghibli que no es dirigida ni por Takahata ni por Miyazaki. Puedo escuchar el mar a cargo de Tomomi Mochizuki y el equipo más joven del estudio, cuenta la historia de problemas de adolescentes y una relación de amor no muy bien lograda.

La siguiente cinta vuelve a estar a cargo de Takahata. En 1994 es lanzada Pompoko, la historia de unos mapaches luchando contra la modernidad que arrasa con modelos de vida milenarios.

En 1997 Ghibli vive una revolución. Esta película representó un salto significativo en las producciones del estudio. Isao Takahata lanza en 1999 Mis vecinos los Yamada, una comedia costumbrista de una familia promedio japonesa, con un una muy experimental animación, es la primera película del estudio en no ser dibujada a mano y ser 100% digital.

Y es que el nuevo trabajo de Miyazaki significaría finalmente la consagración internacional. El viaje de Chihiro (2001) fue el reconocimiento tras años de trabajo. Un fenómeno y éxito comercial en Japón, significó también su estreno en salas de Estados Unidos, Europa y algunos países latinoamericanos (como Chile).

Tras este éxito, Miyazaki comienza a preparar inmediatamente si siguiente trabajo. Con El castillo ambulante de 2004, Miyazaki muestra su oposición a la invasión a Irak por Estados Unidos, con una temática totalmente antibélica y escenas de bombardeos a ciudades civiles, también aborda temas como la vejez y el rol de las mujeres en la sociedad.

Dos años más tarde, vuelve Hayao Miyazaki, quien quiso retornar a sus raíces infantiles y alejarse un poco de la complejidad de sus últimos tres trabajos, (Mononoke, Chihiro y El castillo ambulante). En 2010 se estrena Arrietty y el mundo de los diminutos, nuevamente sin el apellido Miyazaki o Takahata, siendo dirigida por Hiromasa Yonebayashi. Un año después, en 2011, se presenta el segundo filme de Goro Miyazaki, La colina de las amapolas.

Para 2013 Hayao Miyazaki e Isao Takahata, los dos fundadores del estudio, habían acordado volver a repetir la fórmula de un estreno doble, con El viento se levanta y El cuento de la princesa Kaguya respectivamente. Takahata estrenó un poco más tarde El cuento de la princesa Kaguya, basada en una leyenda del folklor tradicional japonés y una técnica de animación realmente hermosa y vanguardista, como nos tenía acostumbrados. Hiromasa Yonebayashi repite en 2014 con El recuerdo de Marnie, la primera película luego de le era Miyazaki-Takahata y la última tras el anuncio del cese temporal de producciones. Basada en la novela Cuando Marnie estuvo allí, de la británica Joan G.

Una coproducción con estudios franceses y belgas fue La tortuga roja (2016), premiada en el Festival de Cannes. Si bien Miyazaki había anunciado su retiro tras El viento se levanta, será ¿Cómo vives? Con un catálogo diverso como el referenciado pero con importantes hilos en común, más una animación indescriptiblemente hermosa, el trabajo del estudio ya es un referente para el cine mundial, no sólo del animé.

"Que la Fuerza te Acompañe": El Impacto de Star Wars

De ser un proyecto que tenía en mente su creador George Lucas y una película a la que nadie le tenía fe, pasó a convertirse en un fenómeno mundial que ha impactado en nuestra cultura. Películas, series, juguetes y mucho más rodea el mundo de “Star Wars” que cada 4 de mayo celebra su día. La famosa frase de la saga “May the Force be with you” (“Que la Fuerza te acompañe”), suena muy similar en inglés a la fecha 4 de mayo (May the Fourth).

Así es como surgió un juego de palabras entre ambas frases y quedó este día para celebrar. También se dice que un 4 de mayo de 1979, cuando en Inglaterra asumió Margaret Thatcher como primera ministra, el diario London Evening News tituló “May the Fourth be with you, Maggie. Congratulations” (“Que el 4 esté contigo, Maggie. Felicidades”). Esto haciendo una clara alusión al éxito de la primera película de “Star Wars” en ese momento. Desde entonces los fanáticos conmemoran este día viendo la saga completa, asistiendo a juntas donde van disfrazados de los personajes y yendo a algunos cines donde proyectan las películas.

Todo comenzó con la idea de George Lucas de hacer un remake de “Flash Gordon”, pero los derechos del personaje tenían un costo muy alto, por lo que decidió crear su propia historia con sus propios personajes. En 1971 fundó su propia compañía “Lucasfilm” en un rancho en California. Aquí creó “Industrial Light & Magic” una productora de efectos especiales, “Skywalker Sound” un estudio de sonido (aquí surgió la tecnología de sonido con la que actualmente se hacen muchas películas) y “Lucas Animation” un estudio de animación.

Así es como ya con “Lucasfilm” hizo la película “American Graffiti” en 1973 con la que ganó varios premios, incluyendo el Globo de Oro y varias nominaciones a los Oscar. Ya en esos años George Lucas tenía la idea de hacer “Star Wars”, por lo que en 1977 y luego de varios problemas de presupuesto, donde él mismo de su propio bolsillo puso el dinero, y con la distribución de 20th Century Fox, logró estrenar “Episodio IV: Una Nueva Esperanza”, película que escribió y dirigió.

Esta primera entrega requirió de mucho trabajo por parte de Lucas, quien estaba 100% dedicado a su obra maestra, tanto así que estuvo con un cuadro de estrés en el período de filmación. Eran muchas horas de grabación con extremas temperaturas en el desierto donde se representaba el planeta Tatooine y con la presión de terminar a tiempo para el estreno que sería en Navidad y que finalmente se postergó para inicios del verano en Estados Unidos (25 de marzo de 1977).

“Episodio IV: Una Nueva Esperanza” fue hecha con un presupuesto de $11 millones de dólares y logró recaudar $215 millones de dólares en Estados Unidos y $337 millones en el extranjero. Un éxito que sorprendió a todos y que llevó a George Lucas a continuar con la saga con “Episodio V: El Imperio Contraataca” (1980) y “Episodio VI: El Retorno del Jedi” (1983).

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