En materia de empleo, tres conceptos resuenan estos días y son foco de estudio: automatización, digitalización e inteligencia artificial. Hasta ahora se sabe que las personas que desempeñan trabajos rutinarios y de baja calificación serán las primeras en lidiar con los efectos de la automatización y la digitalización.

Automatización y Digitalización: ¿Oportunidades o Amenazas?

Pero ¿qué podría sacudir de manera más impactante a la fuerza laboral? ¿Serán la automatización y la digitalización oportunidades o amenazas? Entre sus propósitos está, justamente, identificar los oficios y ocupaciones que tienen mayor probabilidad de ser reemplazados por tecnología en los próximos años.

Inversión en Automatización y Digitalización

En materia de inversión, aparece un dato significativo al confirmarse que, de las empresas encuestadas, el 77% ha invertido en digitalización y el 51% en automatización. Cuando se habla de digitalización, explica la responsable del estudio, se refiere al proceso de convertir información analógica al formato digital: “Esto es, convertir datos físicos tales como documentos en papel y/o imágenes analógicas a un formato digital que puede ser almacenado, procesado y transmitido de manera electrónica”. En tanto, hablar de automatización implica la sustitución de mano de obra por maquinaria en procesos de producción y distribución.

Impacto en la Fuerza Laboral

Entonces, ¿qué ha pasado con la implementación de la automatización? En cuanto a la fuerza laboral, la automatización ha significado que 1 de cada 4 empresas consultadas (25,5% ) ha operado con menos trabajadores en sus procesos productivos. Un impacto menos intenso producto de la automatización se ve en la necesidad de contratar más personal: solo el 13,7% de las empresas lo mencionó, aunque sí sugiere la creación de nuevas ocupaciones.

Por otro lado, es en la implementación de la digitalización donde se observan impactos mayores. Mas de la mitad de las empresas (54,5%) afirma que la digitalización ha aumentado la producción y también las ventas. Y en cuanto al empleo, el efecto es mayor al compararlo con la automatización, ya que el 29,9% de las empresas ha necesitado contratar trabajadores especializados en tecnologías digitales, mientras que 13,0% indica que, como consecuencia de esta implementación, ha podido operar con menos personal. Además, 11,7% ha sentido la necesidad de contratar más personal debido a esta transformación.

Por su parte, la directora del Observatorio recuerda que esta transformación productiva ya se estaba produciendo antes de la pandemia por Covid-19, pero que a partir de entonces se aceleró: “Sabido es que la pandemia aceleró diferentes procesos y la digitalización se ha masificado en diferentes sectores productivos; por ejemplo, el comercio online, así como procesos de transformación tecnológica.

Frente a la creciente preocupación por el posible reemplazo de trabajadores, el estudio muestra que 1 de cada 3 empresas encuestadas (33%) piensan que habrá reemplazo de personal. A ello se suma que 84% de las empresas consultadas no anticipan sustituciones debido a tecnologías digitales, lo que “indica una confianza en que estas innovaciones pueden coexistir con el empleo humano, potencialmente mejorando los roles existentes en lugar de reemplazarlos”.

El Caso del Sector Silvoagrícola

Lo del probable reemplazo en el sector silvoagrícola era esperable de acuerdo con los antecedentes que maneja el Observatorio. Las empresas agrícolas han estado implementando procesos de automatización que desafían la especialización de los operarios y operarias, siendo la capacitación y/ o la certificación la respuesta a este requerimiento.

“Una de nuestras prioridades es fomentar la capacitación de la mano de obra en habilidades complementarias a la tecnología. Pero estos cambios también impulsarán la creación de nuevos empleos. Así lo consideran poco más del 25% de las empresas encuestadas, tanto en el caso de la automatización como de la digitalización.

Nuevas Competencias y Desafíos Educativos

Lo anterior lleva a pensar en la necesidad de nuevas competencias producto de los cambios tecnológicos, y surge la interrogante de si las casas de estudio se están haciendo cargo de que las nuevas generaciones reciban la formación que les permita ingresar al mercado laboral en un marco de rápido cambio tecnológico. De cara al desafío, el rector de la Universidad Católica del Maule, Claudio Rojas, es enfático: “Sin duda, los desafíos de la docencia, la investigación e innovación, van de la mano del desarrollo tecnológico, no podría ser de otra manera.

El estudio muestra la posible creación de 33 nuevos tipos de trabajo que exigirán distintas habilidades. La mayoría de estos trabajos (97%) requerirá saber leer y seguir instrucciones y más del 80% pedirá alfabetización digital y manejo básico de tecnologías de la información. Y dado que no todos los trabajadores están igualmente preparados, hay una necesidad urgente de capacitación especializada en habilidades digitales y operativas. La colaboración con instituciones educativas y programas de formación es esencial para asegurar que los trabajadores puedan adquirir las competencias necesarias para estos nuevos roles.

Desde la academia, y respecto de cómo generaciones más jóvenes se alinean con esas exigencias, el rector de la UCM es claro: “Están preparados”. Pero más allá de ello, Rojas hace hincapié en un proceso de más larga data que busca ir delante de los cambios exigidos por la tecnología: “Afortunadamente, como Universidad, el desafío tecnológico ya había sido asumido por la institución, por lo tanto, pudimos hacerle frente de buena manera con plataformas y sistemas que ya estaban incorporados y en proceso de instalación.

Respecto a los empleos generados por implementación de digitalización, los resultados revelan que además de una alfabetización digital básica, “se requieren habilidades específicas para operar en un entorno altamente digitalizado, donde la resolución de problemas complejos y el conocimiento especializado de herramientas juegan un rol central. Apuntando a ese desafío, el Ministerio del Trabajo se ha comprometido con universidades y centros de formación técnica para con el fin de desarrollar programas que fomenten la capacitación en habilidades digitales y competencias lingüísticas, específicamente en inglés.

Sobre este resultado, el rector de la UCM comenta que la adaptación de los egresados al cambio tecnológico ha sido favorable, y cuyos ámbitos de acción se observan en diversas áreas: “La respuesta de nuestros egresados y su adaptación al cambio tecnológico, ha sido muy favorable.

Impacto en el Empleo Femenino

Sobre los desafíos que emergen del estudio, otra pregunta es cómo las nuevas oportunidades y exigencias afectan el empleo femenino, considerando la persistente brecha laboral entre hombres y mujeres. Para la seremi, no hay dudas de que las políticas de empleo deben adoptar un enfoque de género: “Las mujeres deben ocupar un papel central en nuestras estrategias para adaptarnos a la automatización, ya que, aunque enfrentan los mismos riesgos que los hombres, su capacidad para acceder a oportunidades en campos emergentes es considerable. Con la automatización impactando diversas industrias, es esencial garantizar que las trabajadoras tengan acceso equitativo a dichas oportunidades”.

El Estudio de Samuel Argüello Verbanaz

El especialista Samuel Argüello Verbanaz, fue encomendado por el Parlamento chileno en 2019, para conocer los efectos de la automatización sobre el trabajo, bajo los criterios de validez, confiabilidad, neutralidad y pertinencia que orientan el Asesoría trabajo de Técnica Parlamentaria para apoyar y fortalecer el debate político-legislativo. Para su elaboración se recurrió a información y datos obtenidos de fuentes públicas y se hicieron los esfuerzos necesarios para corroborar su validez a la fecha de elaboración.

Preocupaciones Históricas y Nuevas Revoluciones Industriales

Los efectos de la automatización sobre los trabajadores y el mundo de trabajo se ha discutido desde finales del siglo XVIII. Una de las preocupaciones recurrentes ha sido el desempleo tecnológico, es decir que la automatización sustituya a los trabajadores de una forma tan masiva que genere desempleo de largo plazo a gran escala. A lo largo de la historia, los empleos que producen la tecnología de automatización y los nuevos sectores que esta crea han contrarrestado la destrucción de puestos de trabajo. La polarización del mercado es otro posible efecto de la automatización. Los empleos rutinarios de cualificación media son más fácilmente automatizables, a diferencia de los trabajos abstractos y manuales no rutinarios que tienden a ser de alta y baja cualificación, respectivamente. Si bien es poco prudente intentar predecir la forma concreta que tomará la automatización a largo plazo, sí es previsible que genere profundos cambios que afecten a los trabajadores.

En el último tiempo, ha aparecido una serie de informes y publicaciones que plantean que estamos viviendo una nueva revolución industrial. Estas transformaciones, que están sucediendo a una gran velocidad, ya están presentes en la forma en que producimos, trabajamos, nos organizamos, nos relacionamos y vivimos. Una preocupación que ha acompañado a este fenómeno es su potencial para afectar de manera significativa el mercado del trabajo, al hacer factible, desde una perspectiva técnica, la sustitución de la labor humana por máquinas. La pregunta más concreta es si el avance en la inteligencia artificial generará desempleo tecnológico estructural. Esta preocupación no es nueva.

Estudios sobre el Impacto de la Inteligencia Artificial

Entre las investigaciones recientes que han estudiado cómo la inteligencia artificial afectará el mercado laboral hay dos líneas gruesas de trabajo. Una de ellas intenta contestar la pregunta sobre los efectos probables, en una o dos décadas, de la automatización sobre las ocupaciones y trabajos actuales. El estudio de Frey y Osborne estima la capacidad técnica (no económica) de la sustitución por parte de máquinas de ciertas tareas que desarrollan personas.

Los autores usaron en su estudio 702 ocupaciones de la versión 2010 de O*NET, un servicio online desarrollado por el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos. La base de datos contiene características claves de una labor calculada a través de un conjunto de variables medibles y estandarizadas, y también provee descripciones abiertas de tareas específicas de cada ocupación. Para hacer la clasificación se entrevistó a un grupo de investigadores quienes escogieron 70 ocupaciones de acuerdo a si son automatizables o no, basados en la estructura de tareas determinada para cada puesto. La categorización de las restantes 632 fue hecha por los autores usando un modelo probabilístico. El 47% del empleo total en Estados Unidos está en la categoría de alto riesgo, “lo que significa que las ocupaciones asociadas son potencialmente automatizables a lo largo de un número no especificado de años, tal vez en una década o dos”.

El trabajo de Frey y Osborne fue replicado en países en desarrollo a través del World Development Report (WDR), de 2016 (un informe del Banco Mundial). Según esta metodología, el promedio de la OCDE sería de 57%, mientras que en países como China tendrían en riesgo el 77% del empleo y en India un 69%.

Otro estudio que ha recibido mucha atención es el Informe McKinsey Global Institute (2017). Este difiere de los anteriores al considerar las diversas actividades que contiene una ocupación, cada una de las cuales puede tener un diferente potencial técnico de automatización. Sin embargo, casi todas se verán afectadas por la automatización. Se calcula que un 60% de ellas tendrán un 30% de actividades automatizables técnicamente. Otro resultado interesante es que, si bien existe una correlación negativa entre los salarios y el potencial técnico de automatización, hay una variación muy grande. Por ahora, este elemento no resulta ser un buen predictor del potencial de automatización técnica.

La OECD, en su Informe Employment Outlook 2017 también presenta su propia estimación de los riesgos de automatización que enfrentarán sus naciones, en una o dos décadas. Usando una metodología distinta a la de Frey y Osborne, basada en las tareas que tiene cada ocupación, obtiene riesgos de automatización significativamente menores que los mostrados por los autores anteriores. Para los países de la OECD, el riesgo estimado por el Employment Outlook también es de 9%, contrastando con el 57% que señala el WDR de 2016.

Un problema fundamental con esta línea de literatura es que se centra en la factibilidad técnica, no económica, de la sustitución del trabajo humano por parte de la tecnología, considerando su estado actual de desarrollo y su probable evolución futura. Para predecir las consecuencias de la automatización sobre el empleo, hay que revisar el costo de sustituir el trabajo por máquinas y cómo este proceso incidirá sobre el costo del trabajo.

Impacto en las Remuneraciones y el Trabajo

Los autores encuentran un efecto negativo sobre las remuneraciones y el trabajo al elevar el número de robots en la economía. Sin embargo, al mismo tiempo, hay un efecto positivo por una ganancia en productividad. El análisis concluye que las consecuencias negativas se encuentran en todas las labores, menos en las administrativas. Además, los mayores efectos ocurren en los trabajos de obrero que tienen operaciones manuales rutinarias de montaje, transporte y maquinaria. Los anterior es preocupante puesto que muestra una limitada capacidad de crecimiento de trabajos en otras industrias.

Automatización y digitalización ya están mostrando sus primeras señales, con nuevas exigencias en materia de habilidades y capacitación, tanto para la fuerza laboral actual como para las futuras generaciones. Como ha sido un tema previsto desde hace algún tiempo, tanto por los centros de estudio como por las autoridades, parece ser que los cambios serán paulatinos, ajustados a las necesidades y en consistencia con las características de las fuerzas productivas y laborales.

Resumen de Impactos de Automatización y Digitalización

Impacto Automatización Digitalización
Empresas que operan con menos trabajadores 25.5% 13.0%
Empresas que necesitan contratar más personal 13.7% 11.7%
Empresas que han aumentado producción y ventas N/A 54.5%
Empresas que han necesitado contratar trabajadores especializados en tecnologías digitales N/A 29.9%

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