En el contexto de las medidas estándar impuestas en la zona Euro, se encuentran la reducción de salarios, el aumento de la edad de jubilación, el fomento de contratos precarios, la agilización del despido libre, el aumento del IVA y la continuidad de las privatizaciones. Este conjunto de medidas se conoce como “políticas de austeridad”, cuyo objetivo sería disminuir el déficit fiscal, enfrentar la recesión y estimular el crecimiento económico.
Sus defensores, el Fondo Monetario, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, están convencidos de su eficacia y las defienden firmemente. Sin embargo, el último informe de la Troika ha señalado el error de cálculo que conlleva su puesta en práctica en Grecia. Los objetivos no se han logrado, provocando un efecto bumerán, más pobreza, aumento de la desigualdad y un recorte sustantivo de los derechos políticos, sociales y económicos.
Ninguna de las medidas apuntadas por los “tecnócratas y expertos”, como las privatizaciones, el despido de funcionarios, los recortes en sanidad, educación y la bajada de sueldos y salarios, han revertido la situación.
Uno de los firmantes del informe, el Fondo Monetario, advierte que la deuda pública en relación con el PIB, actualmente del 186%, sólo bajará al 130% en 2030.
La Troika pretende disminuir el déficit público adelgazando el Estado y equiparando las condiciones de trabajo de los países europeos a la existente en los países emergentes, donde se sitúan a niveles de cuasi-esclavitud. De acuerdo a sus economistas, de esta forma se combatiría la crisis, haciendo bajar las tasas de paro juvenil y desempleo, incentivando la contratación vía bajada de salarios.
Impacto de las Políticas de Austeridad
En un libro reciente, El coste Humano de las políticas de recorte. Por qué la austeridad mata, David Stuckler y Sanjay Basu apuntalan lo que sucede en Grecia y España: ” La austeridad no ha dado resultado. Tanto el ejecutivo de Zapatero como el de Rajoy manifestaron que el principal objetivo de las medidas de austeridad era reducir la deuda y, con ello incrementar el crecimiento económico.
Como era previsible, los bajos salarios, el aumento del desempleo, la privatización de la sanidad y la educación, es decir los recortes, son el detonante de una catástrofe social sin precedente en Europa. No hay capacidad de ahorro, de compra, ni acceso al crédito. La exclusión social, la marginalidad, y sobre todo la pobreza infantil, muestran su cara más alarmante.
En Grecia, los autores de Austeridad Mata, subrayan: “…el VIH aumentó en un 224% entre los consumidores de drogas por vía intravenosa, en un momento en que la austeridad estaba provocando un aumento aún mayor del desempleo y la pérdida de la vivienda entre los jóvenes, al tiempo que los recortes eliminaban programas cruciales de prevención de enfermedades. A fin de cumplir con los objetivos de reducción del déficit marcados por la Troika, el presupuesto griego en sanidad se ha reducido en un 40% desde 2008. Ese programa de austeridad fue como encender una cerilla en una situación de por si explosiva, que incrementó el índice de desempleo entre los jóvenes hasta el 50%, y el índice de personas sin hogar en más de un 25%.
Además, en ese país, la austeridad ha eliminado 35.000 puestos de médicos y personal de enfermería, y se ha informado del agotamiento de las existencias de más de 200 medicamentos debido a la reducción de los presupuestos farmacéuticos. También se ha producido un aumento del 50% del número de personas que no pueden acceder a la atención médica, puesto que algunos ciudadanos griegos quedaron excluidos debido a los recortes presupuestarios.
El cuadro es desolador, pero la Troika insiste en continuar aplicando las políticas de austeridad y los recortes sociales, como única salida a la recesión.
En la Unión Europea ya hay 115 millones de personas en riesgo de pobreza, el 23% de la población, según las estadísticas oficiales de los 27. A lo que hay que sumar otros 150 millones al borde de esta situación. Y en el informe de la OCDE de 2012 ¿Por qué la desigualdad sigue aumentando?, se señala que en la zona Euro las desigualdades fueron superiores a los 1,4 puntos en términos del coeficiente de Gini. Subrayando que los ingresos medios del 10% más rico es ahora cerca de nueve veces más elevado que el más pobre.
El Euro buque insignia de la Unión Europea se sostiene bajo una falacia, las políticas de austeridad. En su conjunto, la Europa Comunitaria ha saltado por los aires. El proyecto inicial, crear una unidad política que fortaleciera la idea, de ser Europa una razón cultural donde los valores democráticos y la defensa de los derechos humanos, eran sus estandartes, han pasado a mejor vida.

