El desempleo juvenil es un problema de carácter internacional, cuya importancia radica en que sus altos niveles no solo son abrumadores para los jóvenes afectados, sino que perjudican al conjunto de la sociedad.
El Desempleo Juvenil en el Contexto Latinoamericano
En Chile el desempleo juvenil, para la población entre 18 y 29 años, supera al de América Latina, aunque la informalidad para este grupo de población es mayor en el continente que en el país (OCDE, 2016).
La Octava Encuesta Nacional de Juventud (ENJ, 2015) declara en su informe: “La incorporación de las y los jóvenes al mundo laboral es progresiva y sus condiciones laborales van mejorando a medida que aumenta su edad.
Sin embargo, y a pesar de tener un mejor nivel de educación que la población adulta, la búsqueda de empleo es una situación en la que se encuentra un porcentaje relevante de la población joven (15%), especialmente aquellos jóvenes de NSE bajo.
En Chile existen cerca de 3,5 millones de jóvenes, de los cuales, un 42% señala encontrarse trabajando, un 15% desempleado y un 42% no trabaja ni busca empleo.
Por otra parte, ocho de cada diez jóvenes chilenos dependen de su familia nuclear.
En países europeos como España, que han transitado por crisis económicas, el abandono escolar temprano o la sobre-calificación, representan las principales determinantes de desempleo juvenil.
Desigualdad de Género y Desempleo
El informe constata que el progreso mundial en el avance hacia la paridad de género en el trabajo continúa a un ritmo lento.
Además, revela que los países OCDE necesitarán más de medio siglo para cerrar la brecha salarial.
El Día Internacional de la Mujer 2024 es un momento para hacer una pausa y reflexionar sobre nuestro camino hacia la igualdad de género.
Es el momento de reconocer los avances, pero también de considerar si el ritmo de progreso es lo suficientemente rápido.
Las mujeres se enfrentan a un doble golpe durante las recesiones económicas, ya que en esos momentos el riesgo de inacción hacia la consecución de la igualdad de género en el lugar de trabajo es mayor.
Por consiguiente, sin una acción inmediata, corremos el riesgo de enfrentarnos a un lugar de trabajo aún más desigual en el futuro.
Además de lograr lugares de trabajo igualitarios e inclusivos, la mejora de los resultados de las mujeres en el mercado laboral puede ser especialmente poderosa en tiempos de turbulencias económicas.
En este escenario cada vez más complejo, nuestro Women in Work Index de PwC busca medir los progresos realizados hacia la igualdad de género en el trabajo en 33 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
El Índice se compone de cinco indicadores que enmarcan nuestro análisis y miden varios indicadores clave de la igualdad de género en el lugar de trabajo.
Este año, encontramos que la brecha salarial media de género en toda la OCDE aumentó del 13,2% en 2021 al 13,5% en 2022.
Aunque la participación de las mujeres en los mercados laborales de la OCDE está aumentando, siguen enfrentándose a disparidades salariales en comparación con los hombres.
En el caso de 20 de los 33 países de la OCDE incluidos en nuestro Índice, la brecha salarial de género fue mayor de media en 2022 que en el año anterior.
De este modo, los últimos datos incluidos en este reporte muestran que el progreso hacia la igualdad de género en el lugar de trabajo es demasiado lento.
Durante la última década, los países de la OCDE han hecho numerosos esfuerzos para alcanzar la igualdad de género en los espacios de trabajo.
En este periodo, la puntuación promedio del índice aumentó de 53,6 en 2011 a 68 en 2022.
Por otro lado, la puntuación promedio de Chile ha registrado un aumento de 8,3 puntos desde 2011 a la fecha, situándose en 50,4 y estando cerca de alcanzar su máximo de 50,7 registrado en 2017.
Si bien gran parte de esta mejora se explica por una disminución tanto de la brecha en la tasa de participación laboral entre hombres y mujeres como de los niveles de desempleo de estas últimas, nuestro país aún tiene un largo camino por recorrer.
A nivel OCDE, Chile es uno de los países con peor desempeño dentro del índice, ubicándose en el puesto 31 de 33, seguido de Corea y México.
En la vereda contraria, Luxemburgo destacó en el primer lugar del ranking seguido de Islandia y Eslovenia.
En términos de rendimiento, Australia vio la mejora más importante en el ranking subiendo en el último año del puesto 17 al 10.
Desde 2011, la tasa de participación laboral de la fuerza laboral femenina a nivel global ha crecido 5,8 puntos porcentuales y 4,2 puntos en Chile.
Respecto a 2011, la tasa de mujeres que cuentan con un empleo a tiempo completo en Chile ha subido en 4,2 puntos porcentuales, una cifra levemente mayor a los 3,6 puntos promedio global.
Mientras que las mujeres tienen una tasa de desempleo de 8,7%, los hombres tienen una tasa de 7,7%.
Desde 2011, el desempleo de las mujeres sólo ha bajado en 0,2 puntos porcentuales.
Desde 2011 a 2022, Chile ha registrado una reducción de la brecha salarial de 1,6 puntos porcentuales, desde un 16% a 14,4%.
En general, la brecha salarial promedio en toda la OCDE ha sido mayor a la de Chile.
Sin embargo, desde 2018 en adelante, se ha visto cada vez más similar, alcanzando uno de sus puntos más altos en 2019 para un año después registrar su mayor caída.
En la sección anterior presentamos nuestra última visión de los progresos realizados hacia la igualdad de género en el trabajo en los países de la OCDE, medida por nuestro Índice de Mujeres en el Trabajo.
Para los lectores familiarizados con los informes del Índice de Mujeres en el Trabajo de PwC de años anteriores, es poco probable que los resultados de este año sean una sorpresa.
El año pasado, estimamos que al ritmo actual de progreso, una mujer de 18 años que entrara a trabajar en la OCDE no vería la paridad salarial en su vida laboral.
Por si fuera poco, los últimos datos muestran que la brecha salarial de género en Chile aumentó 0,4 puntos porcentuales entre 2021 y 2022.
Nuestro trabajo previo en este ámbito -tanto en lo que se refiere a nuestras publicaciones económicas como al trabajo realizado por nuestro equipo de Diversidad, Equidad e Inclusión- ha demostrado que no hay una solución fácil.
Las causas de las disparidades salariales entre hombres y mujeres son múltiples y los distintos grupos de la sociedad se enfrentan a retos diferentes.
Creemos que un paso crucial para resolver este problema es, en primer lugar, reconocer su complejidad y, en segundo lugar, desarrollar una base de datos que analice la interacción entre género y retribución, teniendo en cuenta otras características determinantes de la retribución (como las modalidades de trabajo, la ubicación regional, etc.).
"De acuerdo al índice y considerando los resultados desde 2011 a 2022, se necesitan más 50 años para cerrar la brecha salarial en los países de la OCDE.
La única manera de romper con este pronóstico es buscar nuevas formas de enfrentar el tema aprovechando el cambio de la fuerza laboral post pandemia, sin embargo, para ello se requiere de un cambio de paradigmas desde el interior de las organizaciones fomentado el liderazgo femenino”.
Tabla Resumen: Indicadores de Género en el Trabajo (OCDE)
| Indicador | Valor 2011 | Valor 2022 | Cambio |
|---|---|---|---|
| Puntuación Promedio del Índice | 53.6 | 68 | +14.4 |
| Brecha Salarial Media de Género | N/A | 13.5% | Aumento |
| Aumento de la Participación Laboral Femenina (Global) | N/A | N/A | +5.8 puntos porcentuales |
| Aumento de la Participación Laboral Femenina (Chile) | N/A | N/A | +4.2 puntos porcentuales |

