Hoy en día, Cuba enfrenta una de las crisis laborales más importantes de Latinoamérica, con diversos factores que afectan al país no solo de manera económica, sino también social.
Contexto Económico y Social de Cuba
Tan solo en 3 años, son 850.000 cubanos que han emigrado a Estados Unidos desde 2022, según una cifra entregada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) que confirmó un “vaciamiento demográfico” que ha provocado una caída poblacional de un 18% en la Isla. Sumado a esto, se tiene en cuenta que la tasa oficial de desempleo de 2023 en Cuba fue de un 1.8%, siendo un 2.0% para mujeres y 1.7% para hombres.
“Hay que recordar que en Cuba, el salario mínimo, de hecho no se habla de él prácticamente, no alcanza para un cartón de huevos. En Cuba ya, últimamente los medios analistas, incluso me puedo incluir, hablamos de salario medio en vez de mínimo, justamente por lo irrisorio y lo insignificante que es el salario mínimo.
Actualmente, el salario mínimo en Cuba es de 2.100 CUP, traspasado a dinero chileno sería un aproximado de $82.526 pesos, un sueldo que por lo demás, es bajísimo en comparación al costo de vida que se tiene en la región. A esto podemos sumarle otras cifras como que la jubilación promedio del país no supera los 1.528 pesos mensuales, el salario promedio de un profesional de la salud o de educación superior, entre otros, está entre los 6.000 y 9.000 CUP mensuales.
Por otro lado, se tiene conocimiento de que en el sistema cubano se mantienen ciertas gratuidades para los ciudadanos, como lo es en temas de salud, educación, cultura, deporte, entre otros. Recordemos que, el embargo internacional habría comenzado en 1960, cuando Cuba bajo el liderazgo de Fidel Castro habría iniciado una ola de nacionalizaciones que afectó los intereses de EEUU en casi 1.000 millones de dólares. En consecuencia la potencia prohibió las exportaciones a Cuba, siendo más tarde en 1962 bajo el gobierno de John F.
“Las consecuencias del bloqueo contra Cuba se evidencian claramente en nuestro país como nunca antes. Claro, esa es la pregunta que nos hacemos todos, cómo es entonces el diario vivir de un trabajador ante estas problemáticas sociales y económicas en pleno 2025, con tan bajos ingresos y tan alto costo de vida.
Finalmente, el gobierno cubano ha planteado un denominado plan de estabilización macroeconómica, afirmando tener entre sus prioridades el poder elevar el poder adquisitivo de la población cubana y estudiar una de las primeras causas de los altos precios.
Comparación con Otros Países Latinoamericanos
El salario promedio de un país es un indicador clave para comprender su realidad económica. Factores como el costo de vida, la inflación y el poder adquisitivo influyen en cómo se percibe un sueldo en diferentes regiones.
El mismo sueldo puede sentirse más alto o bajo según el costo de vida en cada país. Numbeo, un portal especializado en economía y calidad de vida, recopila datos sobre el salario promedio mensual en la región. No obstante, este indicador puede verse afectado por los ingresos de los sectores más altos de la población.
Para una imagen más precisa, la mediana salarial puede ser más representativa, ya que divide a los trabajadores en dos grupos: los que ganan más y los que ganan menos.
A continuación, se presenta una tabla con los salarios promedio mensuales en dólares y pesos chilenos de distintos países de la región, junto con su respectivo costo de vida comparado con Chile:
| País | Salario Promedio (USD) | Salario Promedio (CLP) | Costo de Vida (vs. Chile) |
|---|---|---|---|
| Puerto Rico | 2.519,22 | 2.335.971 | 62% más alto |
| Costa Rica | 1.046,78 | 970.000 | 36,9% más alto |
| Uruguay | 901,56 | 835.980 | 32% más alto |
| Panamá | 827,92 | 767.697 | 17,3% más alto |
| Chile | 699,67 | 657.385 | - |
| México | 660,12 | 612.102 | 5,4% más bajo |
| Argentina | 583,35 | 540.917 | 1,5% más alto |
| Honduras | 556,67 | 516.177 | 6,5% más bajo |
| Guatemala | 544,91 | 505.273 | 1% más bajo |
| El Salvador | 514,09 | 476.695 | 1,7% más alto |
| Perú | 493,19 | 457.315 | 18,2% más bajo |
| Ecuador | 490,98 | 455.266 | 21,1% más bajo |
| Brasil | 432,86 | 401.373 | 26,1% más bajo |
| Bolivia | 412,75 | 382.726 | 30,6% más bajo |
| Paraguay | 396,81 | 367.946 | 39% más bajo |
| Colombia | 387,63 | 359.433 | 24,7% más bajo |
| Nicaragua | 285,37 | 264.612 | 12,8% más bajo |
| Venezuela | 190,23 | 176.392 | 3,8% más bajo |
| Cuba | 36,57 | 33.724 | 8,6% más alto |
El Caso de Cuba: Salarios Bajos y Desafíos Económicos
En el extremo opuesto, Cuba presenta el salario promedio más bajo de América Latina. La baja productividad y el modelo económico centralizado son factores que limitan la generación de ingresos y la competitividad del país.
Además, el embargo económico de Estados Unidos ha restringido severamente el acceso de Cuba a mercados internacionales, reduciendo la capacidad del gobierno para ofrecer mejores salarios. La economía dual cubana, con un sector estatal predominante y un sector privado limitado, también contribuye a la desigualdad salarial y a los bajos ingresos de la mayoría de los trabajadores.
Antes de la Revolución
Antes de la revolución, la economía cubana gozaba de altos estándares a nivel mundial. En términos de remuneraciones, Cuba ocupaba el lugar número ocho en el mundo en pago a trabajadores del sector industrial, superada sólo por países como Estados Unidos, Canadá o Suecia. Además, según datos del Ministerio del Trabajo de Cuba, gozaban de la menor tasa de desempleo de América Latina (7%). Además, entre finales de la década de los 40 y 1958, la paridad entre el peso cubano y el dólar era uno a uno (hoy esta relación es de 1 a 24). En Cuba, el año 2014 el salario medio estatal era de sólo US$ 24 al mes, mientras que en Chile, el 2015 el salario medio fue de $505.477, es decir, unos US$ 770: 32 veces más alto.
Impacto del Costo de Vida
El salario promedio varía considerablemente en cada país y debe analizarse en relación con el costo de vida. Aunque Chile tiene un ingreso mayor que otros países de la región, el costo de vida puede hacer que la percepción del sueldo sea diferente. Por ello, es importante evaluar no solo la cantidad de dinero que se gana, sino también cuánto cuesta vivir en cada lugar.
La Realidad Cotidiana
“El primer problema que tiene un trabajador en Cuba es que los salarios no compensan el costo de la vida”, asegura Pérez. La primera causa del deterioro del poder adquisitivo es la inflación.
El presente artículo brinda en su primer apartado una breve descripción de la situación de partida en el período pre revolucionario del hábitat, su segundo apartado explica las primeras medidas en la política de la vivienda y la gran obra revolucionaria; en la materia, la Ley de Reforma Urbana (LRU) de octubre 1960. Sus decisiones de principio influyeron hasta la mitad de 2010 de manera decisiva en la política de vivienda en Cuba. El siguiente apartado analiza resultados de una encuesta conducida entre marzo y junio de 2010 con casi cien expertos en el tema de la vivienda sobre medidas socio-económicas para el mejoramiento de la vivienda en La Habana. En el mes del aniversario 50 de la LRU empezó el cambio oficial de paradigma, tarea nada fácil después de 50 años de primacía de lo político sobre lo económico. En el 6to Congreso del partido, celebrado en Abril de 2011, fueron aprobados los nuevos lineamientos para la política económica y social de Cuba. En el apartado final estos cambios por venir son contrapuestos con los resultados de la encuesta y discutidos.
El hábitat pre revolucionario en Cuba
Para comprender mejor la situación pre revolucionaria de la vivienda resulta muy útil dividir las observaciones en dos partes: por una, la demanda habitacional concentrada en las pocas ciudades grandes, encabezadas por La Habana con aproximadamente un quinto de toda la población del país, y por otra, la situación de la vivienda de la población rural. Observando la situación de la vivienda en La Habana, es posible constatar que hasta la primera mitad del siglo esta estaba determinada por un crecimiento extremadamente rápido de su población urbana3, por una parte (demanda), y por la otra (oferta) por el carácter capitalista puramente privado de la oferta de viviendas.
"La política habitacional en Cuba, hasta el triunfo de la revolución estaba fundada en dos principios, que corresponden a la ideología de la sociedad pre revolucionaria: la casi absoluta hegemonía de la actividad privada en la construcción de viviendas y la libre contratación en los arrendamientos, libertad esta que fue ligeramente moderada en los últimos años del periodo."
Si se revisan con detenimiento los resultados del censo de vivienda realizado en 19535, se pone de manifiesto no solo la enorme segregación social de la población urbana, sino el inmenso abismo entre la ciudad y el campo. Según esa fuente, 75,8% de todas las viviendas rurales fueron clasificadas como malas o en ruinas, frente a un 30% de las viviendas en las ciudades; solo un 9,1% frente a un 87% en las ciudades disponían de electricidad esta lista podría ser ampliada a voluntad.
Como los inversionistas y empresas de construcción de viviendas trabajan según el principio de maximización de los beneficios, la actividad de construcción de nuevas viviendas se limitó en gran medida a la edificación de casas y lujosos apartamentos6para las clases adineradas, la construcción de pequeñas casas en nuevas zonas residenciales apartadas y la construcción de pequeñas viviendas situadas en zonas céntricas para ser alquiladas a la clase media. En correspondencia con la teoría neoliberal de Filtrado7, para la clase media baja y baja solo quedaba la posibilidad de mudarse a las antiguas grandes casas coloniales, entonces vacías y divididas en pequeñas unidades habitacionales, convertidas en lo que se conoce ahora como casas de vecindad.
La clase baja (que no contaba con ingresos regulares) quedaba abandonada a su libre albedrío; para ellos la única solución era construirse una choza improvisada con materiales de desperdicio en uno de los barrios marginales que proliferaban en La Habana. Los arrendatarios representaban 3/5 de los hogares urbanos e incluso ¾ de los núcleos familiares de La Habana; constituían, por tanto una capa de la población a tener en cuenta desde el punto de vista político y de la táctica electoral. A causa de su elevado grado de organización, ellos habían logrado en las décadas que precedieron al triunfo de la Revolución derechos y protección que no quedaban a la zaga de la situación jurídica de la mayoría de los Estados federales de los EE.UU., al menos desde el punto de vista teórico8. De este modo, ante el trasfondo de la gran crisis económica de la década de los treinta y de la insolvencia e incapacidad de pago (del alquiler) por parte de amplios círculos de la población, a solicitud del llamado Comité Central de la Unión General de Arrendatarios, se promulgó el Decreto Nº 2005 del 30 de septiembre de 1933, el cual consiguió una prórroga para los procesos de desahucio y las demandas de desalojo. En diciembre de ese mismo año se fijó la cantidad máxima permisible de procesos de desahucio y demandas de desalojo a 10 por juez y por día. En el año 1939 se congelaron los alquileres y se estableció legalmente un derecho a la vivienda y a la permanencia.
Pero la ingeniosidad de los arrendatarios y las posibilidades de evadir esas disposiciones legales eran ilimitadas: Se alquilaban solo viviendas amuebladas, pidiéndose por los muebles alquileres exorbitantes; se exigía pago anticipado o pagos de indemnización, o sencillamente solo se extendían contratos de subarrendamiento, para los cuales no eran aplicables las legislaciones sobre monto máximo de los alquileres. Es lógico que en el marco del sistema neoliberal de la vivienda, en que no se toman en consideración los intereses sociales y en donde el único objetivo es un rédito de capital lo más alto posible, la cuestión de la vivienda ocupara un lugar destacado en el programa político10 de los revolucionarios que se agruparon en torno a Fidel Castro.
En su célebre alegato de defensa en el juicio a los asaltantes del Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, Fidel Castro señaló lo siguiente acerca de la situación de la vivienda: "Tan grave o peor es la tragedia de la vivienda. Hay en Cuba doscientos mil bohíos y chozas; cuatrocientas mil familias del campo y de la ciudad viven hacinadas en barracones, cuarterías y solares sin las más elementales condiciones de higiene y salud, dos millones doscientas mil personas de nuestra población urbana pagan alquileres que absorben entre un quinto y un tercio de sus ingresos, y dos millones de nuestra población rural y suburbana carecen de luz eléctrica. Aquí ocurre lo mismo si el Estado se propone rebajar los alquileres: los propietarios amenazan con paralizar todas las construcciones; si el Estado se abstiene, construyen mientras pueden percibir un tipo elevado de renta, después no colocan una piedra más aunque el resto de la población viva a la intemperie. Otro tanto hace el monopolio eléctrico: extiende las líneas hasta el punto donde pueda percibir una utilidad satisfactoria; a partir de allí no le importa que las personas vivan en las tinieblas por el resto de sus días. El Estado cruza sus brazos y el pueblo sigue sin casas y sin luz."
Más adelante, en su alegato se explican las primeras medidas concretas que se llevarían a cabo en relación con la vivienda después del triunfo de la Revolución: "Un gobierno revolucionario resolvería el problema de la vivienda rebajando resueltamente el cincuenta por ciento de los alquileres, eximiendo de toda contribución a las casas habitadas por sus propios dueños, triplicando los impuestos sobre las casas alquiladas, demoliendo las infernales cuarterías para levantar en su lugar edificios modernos de muchas plantas y financiando la construcción de viviendas en toda la isla en escala nunca vista bajo el criterio de que si lo ideal en el campo es que cada familia posea su propia parcela, lo ideal en la ciudad es que cada familia viva en su propia casa o apartamento. Hay piedra suficiente y brazos de sobra para hacerle a cada familia cubana una vivienda decorosa. Pero si seguimos esperando por los milagros del becerro de oro, pasaran mil años y el problema estará igual."
Solo dos años después el movimiento revolucionario anunció una política mediante la cual cada arrendatario se convertiría en propietario.13 ¿En qué medida esta categórica recomendación de la pequeña propiedad, que se encontraba en total armonía con la tradición del Héroe Nacional cubano José Martí14, era una desviación consciente de los dogmas marxistas? Esto, que será abordado posteriormente en el artículo, al menos habla a favor de la independencia de la vía cubana de solución. En años posteriores, Fidel Castro se manifestó al respecto como sigue: "No es una obra por sí marxista. Es la expresión de un pensamiento en desarrollo, de una serie de ideas que han formado parte del quehacer revolucionario (...)"15
Las primeras leyes revolucionarias, la Ley de Reforma Urbana y el desarrollo de la política de la vivienda
Según Hamberg "( ) las políticas pos revolucionarias de la vivienda en Cuba se vieron influenciadas por diversos factores, entre los cuales pueden mencionarse las drásticas diferencias de condiciones de vida entre la ciudad y el campo y entre clases sociales dentro del área urbana, el control de alquileres coexistiendo con altas rentas y un derecho de permanencia establecido por ley junto con evicciones generalizadas." Como se puede deducir, en la etapa que precedió al triunfo de la Revolución la vivienda se había convertido en uno de los problemas más acuciantes a los que se veía enfrentada la población. Frente a una elevada demanda insatisfecha, había una insuficiente actividad constructiva, inaccesible para amplias capas de la población; la presión de la demanda de viviendas representaba para los arrendatarios amenazados por el desempleo el peligro latente del aumento de los alquileres y el desalojo.17
Breves semanas después del triunfo de la Revolución fueron promulgadas las primeras leyes con importancia en el campo de la política de la vivienda. Se trataba de leyes sobre el cese de los procesos por desalojo y las demandas de desahucio (Ley Nº 26 del 26.1.1959), sobre los precios máximos y la venta forzosa de terrenos urbanos edificables para combatir la especulación (Leyes Nº. 218 del 7.4.1959; Nº 691 del 23.12.1959 y Nº. 892 del 14.10.1960), y la muy esperada, y ya en 1953 anunciada, ley sobre las reducciones de los alquileres (Ley Nº. 153 del 10.3.1959), mediante la cual se redujeron los alquileres de los inmuebles urbanos de un 30 a un 50%.
Después de una larga elaboración y de incontables debates18, el 14 de octubre de 1960 fue promulgada la LRU, declarada como parte de la Ley Fundamental, otorgándosele de este modo el rango constitucional19, por su relevancia y trascendencia también en el contexto internacional. Con la proclamación de esta ley se cumplió la última de las promesas de reforma anunciadas en el programa pre- revolucionario20. De este modo se habían tomado trascendentales decisiones en materia de derecho de la propiedad y de la política de la vivienda: Se traspasó el fondo completo de viviendas de alquiler en propiedad a sus correspondientes habitantes; los antiguos propietarios fueron indemnizados por el Estado según el año de construcción y monto del alquiler de la vivienda perdida; se decretó la eliminación y prohibición de todos los gravámenes hipotecarios sobre inmuebles urbanos; se eliminó la institución legal del alquiler de viviendas y se prohibió toda forma de alquiler entre particulares. En 1984 y 1988 se decretaron con poca separación de tiempo dos sucesivas Leyes Generales de la Vivienda (LGV, Ley Nº 48 del 31.12.1984 y Ley Nº 65 del 23.12.1988)
La política pos revolucionaria de vivienda se analiza en el presente trabajo sobre la base de tres elementos relacionados: 1. La propiedad y otras formas de tenencia de viviendas: incluye los atributos de las diferentes formas de tenencia, como los derechos, deberes y responsabilidades para la conservación, reparación y funcionamiento en edificios de viviendas uni o multifamiliares, así como la seguridad de tenencia; 2. La construcción y distribución de viviendas; 3. El financiamiento de la vivienda.
La propiedad y otras formas de tenencia de viviendas
El gobierno revolucionario se decidió desde el inicio por la propiedad como forma predominante para la tenencia de viviendas, lo cual fue reconfirmado por las dos sucesivas Leyes Generales de la Vivienda (LGV) de los años 1984 y 1988. Mientras que la cuota de propiedad está por encima del 83%, las restantes para el 100% son viviendas inadecuadas, que no cumplen los requisitos mínimos para ser vivienda de propiedad (por ejemplo, tener una superficie útil de 25m² y baño propio, entre otros requisitos), o se encuentran en propiedad de organismos o empresas (las llamadas viviendas "vinculadas" o "medio básico"). Sin embargo, recientemente se manifiesta la tendencia a entregar viviendas construidas por el Estado, no en propiedad sino como alquiler. Una posición particular ocupan los contratos de arrendamiento de viviendas o habitaciones entre particulares.
La validez jurídica de los contratos de arrendamiento entre particulares fue abolida con la LRU. Posteriormente, en la primera LGV de 1984, se autorizó de manera cuidadosa la celebración de estos contratos, sin embargo no se especifican condiciones de protección legal al inquilino contra el desahucio, y es insignificante la cantidad de contratos legalmente registrados21. Con la revolución se produjo un cambio en el concepto del régimen de propiedad, de manera que para evitar la creación de mercados inmobiliarios especulativos, la compraventa de viviendas está prohibida y únicamente se autoriza la permuta de viviendas de valor semejante22 La aplicación de esta ley genera, por un lado, la inflexibilidad ante el cambio de demanda de vivienda y, por otro, mucho más grave, el desarrollo de acciones ilegales23 para lograr el resultado deseado (por ejemplo, la compraventa de una vivienda).

