Las AFP surgen a través del Decreto Ley Nº 3.500, publicado en noviembre de 1980. Se cambió el antiguo sistema de pensiones (INP, cajas de empleados, etc.) que consistía en un fondo de ahorro común al que aportaban todos los trabajadores.
El estreno fue con "bombos y platillos". Desde el día 2 de mayo, cuando comenzó a operar la Reforma Previsional, la publicidad desplegó sus alas en los medios de comunicación. El "consumidor" a conquistar para las nuevas Asociaciones de Fondos de Pensiones (AFP) son los tres y medio millones de trabajadores que hay en el país.
A ese 92 por ciento de la población trabajadora, susceptible de ser captado por la nueva previsión, se dirigieron las AFP. Una de ellas, de un importante grupo económico, destinó más de cinco millones de dólares para la etapa de "lanzamiento". Otra, más "modesta", sólo gastará 300 mil dólares. En una tercera, en cambio, se manifestaron contrarios a la publicidad.
Todas las AFP, sin embargo -hay once funcionando y otras cuatro por constituirse- invirtieron recursos en la imagen. Locales de atención a lo largo del país, promotores que visitan a empresas y personas, una atención personalizada -"tratando que fuera más eficiente que la de las Cajas", dijo un ejecutivo de una AFP- y el atractivo del aumento de la remuneración líquida para quienes se trasladan son los "anzuelos" para los imponentes.
Para el ex ministro del Trabajo José Piñera -actual titular de Minas-, uno de los autores de la Reforma Previsional, resultó imposible resistir la tentación. El 2 de mayo visitó las oficinas de AFP que funcionaban. Comentó: -Este es el día más importante de las últimas décadas para todos los trabajadores chilenos... Las perspectivas que entrega la nueva previsión a los trabajadores y sus familias van a incrementar sustancialmente no sólo la posibilidad de bienestar futuro, sino también la cultura económica de los trabajadores, que producirá un cambio en libertad.
Mientras tanto, los "consumidores" comenzaron a elegir. En esta primera semana, la mayoría miró con más atención el monto en que suben las remuneraciones. Los más interiorizados, en cambio, comenzaron a estudiar las comisiones que las AFP cobran por administrar las imposiciones de los trabajadores. Otros se fijan en quién o quiénes aparecen como ejecutivos.
De todas las "modernizaciones" que ha implantado el gobierno, la Previsional es la que tiene efectos de más largo alcance. Según los expertos, al menos en el primer año de vida no habrá efectos visibles. Para Sergio Baeza, director de AFP Santa María, las repercusiones se producirán en el sector de la construcción. El sostiene que el mercado de letras hipotecarias se verá beneficiado con los recursos previsionales, ya que el reglamento establece que las AFP no podrán tener "menos de un 30 por ciento de la cartera invertida" en letras de crédito emitidas por instituciones financieras, donde están las letras hipotecarias.
Fernando Léniz coloca los efectos más importantes en el plano social. Sostiene que entre las personas afiliadas al nuevo sistema se producirá un proceso pedagógico. -Una de las "gracias" que le encuentro al sistema es que asocia a todos los trabajadores al resultado general de la economía, más allá del que ellos ven a través de su salario o de su trabajo, Es un compromiso con el desarrollo... La gente ha ido aprendiendo en los últimos años, para el momento que tengamos elecciones de carácter político, cómo está entrelazado todo el sistema. Advierto que esto es válido no sólo para los trabajadores, los políticos, sino también para los empresarios.
Según Gumucio, habrá una fuerte "succión" de recursos del afiliado por la vía de las comisiones. Estas tienen una importancia tal que según el Superintendente de AFP, Juan Ariztía, los trabajadores deben elegir la que, en el momento de la opción, esté cobrando menos. -Esta es la única consideración que debe tenerse en cuenta, ya que toda oferta de buenos resultados a largo plazo es poco menos que ilusoria. Si se toma en cuenta que las Administradoras están facultadas para modificar sus montos de comisión. Si así lo estiman conveniente, lo que haría cambiar totalmente el cuadro de los resultados a mediano y largo plazo.
Por ello, buena parte de la "estrategia" de captación de afiliados de las AFP se sustentan en las comisiones. Hasta la semana pasada, tres de ellas habían anunciado públicamente que bajarían sus montos.
La semana del debut terminó con dos AFP sancionadas. Aunque la Superintendencia se negó a identificarlas, se trataba de San Cristóbal y Alameda, por incurrir en faltas en sus campañas publicitarias. La entidad fiscalizadora explicó que las AFP, cuando calculan la rentabilidad que podrían tener los fondos acumulados en el largo plazo, deberían indicar que las comisiones pueden variar, con aviso previo de 60 días. Y, además, que entre los supuestos debe estar que el trabajador no se cambia de una AFP a otra.
En este artículo te explicaré qué es y cómo funciona el sistema de fondo de pensiones en Chile a través de las AFP. Ellas se financian a través del cobro de comisiones a sus afiliados.
Las AFP son supervisadas por la Superintendencia de Pensiones. Este es un órgano contralor que representa al Estado, su objetivo es vigilar y controlar las AFP y a las Administradoras de Fondos de Cesantía. Antiguamente los trabajadores independientes no estaban obligados.
Para afiliarse a una AFP, debe hacerse mediante un representante de la administradora o directamente en el sitio web de la AFP en la que se quiera suscribir. La Cuenta de Capitalización Individual de las AFP, corresponde a la cuenta personal de cada afiliado a una AFP que contiene sus cotizaciones por renta, ahorros voluntarios, intereses ganados por las inversiones de la AFP, entre otros.
Con el sistema de Multifondos, la AFP separa los dineros en cinco fondos de inversión, con distinto riesgo de capital. Antes, todas las cuentas individuales de la AFP eran invertidas de la misma forma. También puede elegir dividir sus ahorros en un máximo de dos fondos.
Si es trabajador independiente, debe completar una planilla de pago disponible en su AFP y cancelar por caja o vía electrónica, según ofrezca la AFP en cuestión. Para trabajadores dependientes, el empleador debe pagar dentro de los 10 primeros días del mes siguiente al pago de remuneraciones.
Al fallecer, con el saldo remanente, se continuará pagando pensiones de sobrevivencia a sus beneficiarios. Renta vitalicia inmediata: Es aquella modalidad de pensión que contrata un afiliado con una Compañía de Seguros de Vida, obligándose dicha compañía al pago de una renta mensual, fija en UF, para toda la vida del afiliado y fallecido éste, a sus beneficiarios de pensión. En esta modalidad la AFP traspasa a la Compañía de Seguros de Vida los fondos previsionales del afiliado para financiar la pensión contratada. Por lo tanto, al seleccionar una renta vitalicia, el afiliado deja de tener la propiedad de sus fondos. El afiliado puede optar por esta modalidad sólo si su pensión es mayor o igual al monto de la Pensión Básica Solidaria.
Renta temporal con renta vitalicia diferida: Al optar por una renta temporal, el afiliado contrata con una Compañía de Seguros de Vida el pago de una renta mensual fija reajustable en UF, a contar de una fecha posterior al momento en que se pensiona.
Entre la fecha en que solicita esta modalidad y la fecha en que comienza a percibir la renta vitalicia, el afiliado recibe mensualmente una pensión financiada con fondos que se retienen especialmente para este propósito en la cuenta de capitalización individual en su AFP. No se pueden retirar fondos de la cuenta individual que se tiene en la AFP anticipadamente.
La afiliación en la nueva administradora se produce el primer día del mes siguiente a la fecha de suscripción de la Orden de Traspaso. La persona que cumpla con uno de los dos requisitos, debe dirigirse a su Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) y pedir un formulario de solicitud de desafiliación.
En caso de muerte los fondos de la cuenta individual que tenía el trabajador en la AFP se usarán para pagar las pensiones de los beneficiarios legales del afiliado (cónyuge e hijos) o herederos. Si no hay beneficiarios ni herederos, el dinero pasa al Estado. En caso de quiebra de la AFP, las cuentas individuales no se verán afectadas y serán traspasadas sin costo a la administradora que el trabajador elija.
Tal como señala la ley 19.768 y 19.769, el Ahorro Previsional Voluntario es un mecanismo de ahorro adicional a las cotizaciones obligatorias para que un trabajador se jubile. Mientras que con el Régimen B el afiliado pagará menos impuestos a través de un descuento mensual realizado por el empleador. De esta forma, habrá una rebaja en la base imponible mensual, disminuyendo el monto del impuesto a la renta. Si el ahorro voluntario se realiza por Depósito Directo, se rebajará la base imponible anual, y el cotizante obtendrá una mayor devolución de impuestos en la operación renta del siguiente año.
Tiene beneficios tributarios, el afiliado puede rebajar directamente de su base tributable el monto equivalente en impuestos. El trabajador podrá retirar en cualquier momento todo o parte de sus fondos del Ahorro Previsional Voluntario, pagando el Impuesto Global Complementario, con un recargo entre el 3% y 7%.
Esta semana será posible recoger las primeras impresiones que surjan del informe de la comisión Bravo. Las expectativas han sido manejadas desde el gobierno, señalando por parte de las carteras de Trabajo y Hacienda, que no se realizarían transformaciones estructurales en materia de pensiones en este gobierno.
Riesgo. Seguramente es la mejor palabra para describir el sistema de ahorro forzoso privado, que es administrado por empresas con fines de lucro, llamadas comúnmente AFP. Este sistema, creado durante la dictadura civil militar en Chile, fue ideado por miembros del grupo ideológico-político a cargo de consolidar una nueva institucionalidad en la que derechos sociales garantizados como las pensiones se convertirían en ingresos para dinámicas flexibles de acumulación de capital.
También hemos visto en los más de 30 años del sistema de AFP, que este modelo ha requerido en reiteradas ocasiones de modificaciones impulsadas por el Estado, que no han cambiado el hecho de que sus resultados en materia de pensiones sean un fracaso. Si observamos las cifras de las pensiones de vejez por edad en modalidad retiro programado (las pensiones que pagan las AFP) a agosto de 2015, podemos decir que 91 de cada 100 pensionados recibe una pensión inferior a $150.519 pesos.
Chile forma parte del grupo de 9 países en el mundo que no poseen un sistema de reparto activo en sus sistemas de pensiones. Esto puede tener correspondencia con que la mayoría de las sociedades privilegia la seguridad antes que el riesgo para la administración de sus fondos de pensiones.
Durante 2014 los ingresos por cotizaciones y aportes del fisco al sistema de AFP fueron de $7,09 billones de pesos, de los cuales $2,82 billones se utilizaron para pagar pensiones, lo que deja un excedente de $4,27 billones que se utilizan para capitalización. Una muestra de las inversiones riesgosas podría verse, por ejemplo, en que a agosto de 2014 las AFP invertían más de $52 mil millones de pesos en bonos y acciones relacionadas con el grupo PENTA y a octubre del mismo año se invertían más de$230 mil millones en acciones de empresas del Grupo SOQUIMICH (SQM).
Con el sistema de capitalización individual el aporte de los empleadores a la pensión de vejez de los trabajadores es actualmente de $0 pesos. Si calculamos el promedio de aporte de los empleadores a pensiones de vejez en países OCDE, es posible constatar una realidad muy lejana a la chilena, pues la tasa de cotización del empleador llega a 11,24% y el de trabajadores a 8,37% en promedio.
Las AFP chilenas han propuesto el incremento de la tasa de cotización de los empleadores y el aumento de la edad de jubilación de los trabajadores, como dos medidas que permitirían mejorar las pensiones. De ser así, los resultados se podrían evaluar con certeza luego de un ciclo de capitalización individual, es decir, algo así como en 30 o 35 años.
Pese a los ajustes que se realicen al sistema de AFP, éste no podrá garantizar un beneficio definido, es decir, una tasa de reemplazo fija, pues esto va en una dirección contraria al diseño esencial del modelo. Por otra parte, si recogemos la experiencia, instrumentos y propuestas de intelectuales internacionales en materia de pensiones, podríamos plantear 10 principios a tener en cuenta en un sistema de pensiones.
Para empezar, no fue concebido bajo un clima de diálogo social y pese al rol de comisiones asesoras en sus modificaciones, no se ha transformado su base de capitalización y ahorro individual, lo cual pareciera ser incuestionable. Por otra parte, la cobertura sobre la población económicamente activa se redujo de un 73% en 1973 a un 63,7% en la actualidad. Además, existen diferencias arbitrarias respecto a la existencia de un modelo de pensiones de reparto exclusivo para las fuerzas armadas y un modelo de capitalización individual exclusivo para civiles.
A partir de lo anterior y considerando los principios de seguridad social, es posible pensar una propuesta concreta alternativa al sistema de AFP.
Uno de los aspectos más mencionados por los defensores del sistema actual y que hacen una referencia negativa al sistema de reparto, consiste en el envejecimiento de la población. Es importante tener en cuenta que dicho factor es abordado por los sistemas de reparto mediante el ajuste de sus parámetros de edad o tasa de cotización, mismas soluciones que han propuesto para el sistema de AFP en Chile.
Un sistema pensado para dar pensiones debe hacerse cargo de un conjunto de aspectos y debe ser pensado en el marco de la seguridad social, no del riesgo como el actual sistema de AFP.
Finalmente la definición de un cambio real al sistema de AFP y de no más maquillaje, es una decisión política más que técnica. Con los resultados del sistema de AFP a la vista, es pertinente cuestionarse ¿cuál sería la razón de privar a Chile de un sistema de pensiones basado en principios de Seguridad social y con esto seguir mermando a generaciones de adultos mayores?
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