Con novedades para Chile llegó la última versión del ranking Chambers & Partners Latinoamérica, elaborado por la publicación británica del mismo nombre y que es reconocida como una de las guías sobre movimientos en el mercado legal más importante del mundo.

Durante la ceremonia, además de revelarse los nombres de quienes resultaron seleccionados como las firmas y abogados más destacados del continente, se revelaron los premios fuertes de la noche. Así, fue elegido como mejor estudio latinoamericano la multinacional Baker & McKenzie por su extendida presencia en la región, que incluye oficinas en siete países, entre ellos Chile.

Dentro del grupo de juristas triunfadores irrumpió un profesional que después se haría conocido por defender causas de alto impacto público, muchas de las cuales involucraron a figuras de todo el espectro político: Ciro Colombara López. Un abogado que en las últimos meses ha protagonizado dos de los casos que han liderado la contingencia: Caval y Soquimich.

En el primero, como abogado defensor del síndico de quiebras Herman Chadwick. En el segundo, también en calidad de defensor de su amigo, el ex candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, investigado por la fiscalía por supuesto financiamiento electoral irregular con recursos de SQM.

Tiene, así, una profusa trayectoria profesional ligada a la transversalidad política, ya sea desde su antigua oficina junto a su colega Juan Pablo Olmedo, o en la actual Rivadeneira, Colombara y Zegers, liderada por Ricardo Rivadeneira, uno de los fundadores de RN.

Ejemplos: Querella de ME-O, en sus tiempos de diputado PS, contra un alcalde de Quillota por injurias y calumnias; defensa de Jacqueline van Rysselberghe (UDI) ante una acusación constitucional impulsada por legisladores de la Concertación; defensa de la senadora Lily Pérez por amenazas antisemitas; anulación de los Consejos de Guerra del régimen militar contra oficiales de la Fach -entre estos, el general Alberto Bachelet, padre de la Presidenta-; y demanda contra el Estado chileno por prohibición del matrimonio igualitario en representación de tres parejas homosexuales.

En su círculo destacan que su soltura para moverse en las distintas esferas se debe a la alta cotización que tiene como abogado penalista. “En Chile hay pocos penalistas, y él es uno de los mejores, sin duda”, subraya una fuente que prefiere el anonimato. También su gusto por organizar reuniones con personalidades de diversos ámbitos para analizar la agenda pública, a pesar de su personalidad reservada.

Uno de ellos es el senador PPD Guido Girardi, a quien conoció como parte de su equipo de asesores jurídicos a mediados de los años 90. Colombara aseguró que fue invitado por su amigo Girardi y explicó que muchas veces el parlamentario le pide opiniones en áreas de su competencia.

A Ominami, en tanto, se acercó en medio del caso PGE, por desvío de recursos públicos para financiamiento de campañas políticas, que involucró al entonces senador socialista y a su hijo, Marco Enríquez-Ominami, quien por esos días era candidato a diputado. Colombara asesoró a ambos y, con los años, el abogado terminó facilitando su oficina de calle Juan Antonio Ríos como el centro de operaciones de la primera campaña presidencial de ME-O.

Esta trenza vino a la memoria cuando se reveló la reunión del senador Girardi con Jorge Abbott, quien aspiraba a convertirse en fiscal nacional, en el hogar del legislador.

Un socio, Rodrigo Zegers, defiende a Santiago Valdés, hombre clave del entorno piñerista que fue formalizado por delitos tributarios, y a José Cox, uno de los íntimos amigos del ex Mandatario. Ciro Colombara hace lo propio con Marco Enríquez-Ominami, a quien apoyó en sus dos campañas presidenciales.

Ha sido comentario entre los penalistas. Que Marco Enríquez-Ominami (ME-O), un potencial candidato presidencial, sea atendido por el mismo estudio de abogados que Santiago Valdés, hombre clave del entorno de Sebastián Piñera, otro aspirante a La Moneda, no es mera casualidad.

Ciro Colombara, quien el primero de octubre asumió oficialmente la defensa de ME-O, fue parte de las dos campañas del líder el PRO, y quién más indicado para diseñar una estrategia judicial que su amigo penalista. Mientras, en el caso de Valdés, fue Ignacio Rivadeneira, uno de los socios de la oficina, asesor de máxima confianza de Piñera durante su gobierno, jefe de gabinete y director de contenidos, el que recomendó a su socio Rodrigo Zegers para que tomara la defensa del ex gerente de finanzas de Bancard y ex administrador electoral de la campaña del ex presidente de derecha.

El estudio Rivadeneira, Colombara, Zegers tiene en sus manos la suerte de dos posibles rivales en 2017, con intereses contrapuestos, y que comparten ubicaciones expectantes en las encuestas.

Siguió trabajando en la oficina después de egresar, fue jefe de procuradores y en 2000 emigró para crear su estudio con otro compañero de la UC: Juan Pablo Olmedo, simpatizante del PPD, liberal como él.

Colombara fue abogado de varias de las familias que se querellaron contra el laboratorio B Braun Medical. Seis niños murieron y otras 59 personas sufrieron graves daños al consumir el suplemento alimenticio Nutricomp ADN que contenía una dosis de potasio menor a la indicada en sus etiquetas.

Quienes lo conocen destacan su inteligencia, su excelente manejo con los medios y con las esferas de poder; también la confianza y lealtad que genera en sus clientes. “Es capaz de defender a ME-O mientras era diputado en una querella por injurias en contra del alcalde de Quillota; a Jacqueline van Rysselberghe (UDI) en la acusación constitucional que presentó un grupo de parlamentarios de la Concertación.

“No trata de caer bien sino que se mueve bien, lo que es distinto. Si está frente a una persona de extrema derecha no va a cuestionarlo, porque no anda emitiendo juicios de valor. Es súper tolerante. Su cercanía con Girardi es de larga data.

En 2009 el estudio, que contaba con casi 20 abogados, se desarmó. Colombara soñaba con una megaoficina y otros de los socios -Francisco Bartusevic, Ignacio Melo y Juan Ignacio Erbetta- no compartieron la idea. Al separar aguas, algunos crearon su propia oficina. Olmedo se mantuvo hasta 2011 en el Consejo para la Transparencia.

En el nuevo estudio, Colombara se llevó a Ana Lya Uriarte, la ministra de Medio Ambiente del primer Gobierno de Michelle Bachelet -y su actual jefa de gabinete-, para desarrollar el área y sumar contactos políticos. Alcanzó a estar menos de tres meses y se retiró.

Algunos lo atribuyen a desencuentros con Rodrigo Zegers, penalista de larga trayectoria, simpatizante de la DC, miembro del CDE entre 1983 y 1993 que ha tenido juicios de gran connotación pública. Como la defensa de la familia de Marcela Casanueva, la matrona que en 1998 pololeaba con Enrique Rajevic, candidato a contralor que no fue aprobado por el Senado, quien habría sido degollada por celos por la cosmetóloga Ema Pinto, quien se suicidó.

Descrito como un abogado completo, capaz de crear un argumento de la nada, extraordinario orador y escritor, Zegers es director de Norte Grande, elegido por las AFP, y pidió la renuncia del controlador de SQM, Julio Ponce, a la presidencia de la sociedad cascada cuando se conocieron las multas de la Superintendencia de Valores y Seguros.

Aislar a Piñera de cualquier participación en los hechos ocurridos en Bancard es la misión de Zegers. Los $366 millones recibidos por supuestas asesorías a SQM; el pago triangulado de un bono de desempeño que debía pagar Bancard cuando era dueña de Chilevisión al entonces director ejecutivo de la estación, Jaime de Aguirre, que en su lugar hicieron cuatro empresas distintas, entre ellas, SQM, y los contratos de forwards con CB y Penta III mientras Santiago Valdés -su cliente- era gerente de finanzas de Bancard y administrador electoral de la campaña de Piñera.

Mientras, Colombara deberá enfrentar la investigación que pesa sobre ME-O en la arista SQM, que se originó por los pagos a Cristián Warner, ex asesor del presidenciable, cuya empresa recibió $362 millones de SQM por servicios que no se habrían realizado.

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