Chile ha mantenido un sector privado dinámico, favorecido por un clima de inversión positivo. La actividad privada, tanto nacional como extranjera, ha impulsado el desarrollo, el crecimiento sostenido y la reducción de la pobreza. Sin embargo, el progreso reciente ha sido más lento, y el papel del sector privado como agente de inclusión, innovación y crecimiento es un tema central en el debate sobre el futuro de Chile.
El sector privado puede fortalecer su rol como socio en la construcción de una sociedad más inclusiva y una economía más productiva y verde. En este contexto, el Banco Mundial ha desempeñado un papel crucial, y actualmente ofrece oportunidades de empleo en Chile para impulsar sus iniciativas.
El Banco Mundial y el Entorno Empresarial en Chile
Establecer cuáles son los países que poseen leyes y regulaciones que permite realizar negocios de la manera más sencilla es el propósito del Doing Business 2009, documento entregado por el Banco Mundial durante la semana pasada. En el informe se constató el avance de la región del Asia Pacífico, pero también la baja que ha experimentado Chile. En esta ocasión el Banco Mundial analizó 181 países, donde Chile ocupó el puesto 40, que pese a ser la segunda nación Latinoamericana mejor ubicada, bajó cuatro puestos con respecto a la edición anterior.
El informe toma las condiciones y leyes existentes en cada país que pueden facilitar o perjudicar la realización de negocios. La fecha 2009, se refiere a las medidas y reformas implementadas durante este período y que repercutirá en el próximo año. De acuerdo al Banco Mundial, la existencia de normas que permiten la realización de negocios, pero que a la vez exijan claridad y transparencia, son vitales para que no surja una economía informal, donde no existe acceso a financiamiento y los trabajadores quedan desamparados.
El informe se basa en 10 indicadores que miden las características de las economías y sus facilidades para el desarrollo de una empresa, que son el procedimiento para comenzar un negocio, obtención de permisos y licencias, registro de propiedad, sistema de pago de impuestos, procedimientos para cerrar un negocio, empleo de trabajadores, acceso a créditos, protección de inversionistas, comercio internacional y fuerza legal de contratos.
Las economías que poseen mejor clasificación en este ranking son las que pertenecen a la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que agrupa a las naciones del primer mundo como son las de Europa Occidental y Estados Unidos, a las que se les unen Japón, Corea del Sur, Nueva Zelandia y Australia, entre otros.
Posteriormente se encuentran las áreas geográficas de Europa Oriental y Asia Central (las ex Repúblicas Soviéticas), que presentan un ambiente favorable para los negocios; seguidos por el Este de Asia (China, Corea, Japón) y el Pacífico; con el norte de África y Europa del Este a continuación; Latinoamérica y el Caribe en cuarto; y el Sudeste de Asia y el África sub-sahariana en los últimos puestos.
Tanto Europa Oriental como el Asia Central llevan la delantera en el tema reformas para incentivar los negocios. De hecho el informe dice que “El ranking para hacer negocios no trata sobre toda la historia del medio ambiente de economía y negocios. El indicador no cuenta con todos los factores importantes para hacer negocios, como por ejemplo las condiciones macroeconómicas, infraestructura, capacitación de la fuerza de trabajo o seguridad. Pero es un buen indicador para el sistema de regulaciones que crea el gobierno que conduce a la operación de los negocios”.
Por lo mismo, el Banco Mundial señala que se centra en cómo los países favorecen el marco regulatorio, agregando que “en el último año las reformas se enfocaron en facilitar la puesta en marcha de un negocio, aligerando la presión fiscal, simplificar las regulaciones de importación e importación y mejorar el sistema de información de créditos”. En el caso de Chile, los indicadores mostraron una sola mejoría, que fue en el ítem fortaleza de los contratos, pero en el resto descendió, como en el caso de apertura y cierre de negocios, accesos a créditos y comercio exterior.
En la región, Chile se ubica luego de Puerto Rico (35), que obtuvo la calificación más alta, más atrás están Colombia (53) México (56), Perú (62), Argentina (113), Brasil (125) y Venezuela (174). El caso colombiano es el más notable, puesto que al año pasado se encontraba en el lugar 66.
Mientras que Singapur y Nueva Zelandia encabezan la lista, las otras economías destacadas del Asia Pacífico son Hong Kong, que esta en el cuarto puesto, de manera que vuelven a repetir sus posiciones de la versión 2008 del informe, y luego Australia logra un alza importante al saltar del puesto 10 al 9. El Banco Mundial elogió a las economías que lideran su ranking, asegurando que “Singapur ha simplificado aún más su servicio de puesta en marcha de negocios en línea. Nueva Zelandia presentó un sólo procedimiento para la creación de empresas en línea, redujo el impuesto a las corporaciones y puso en práctica una nueva ley de de insolvencia. Hong Kong (China) racionalizó los permisos de construcción como parte de una más amplia reforma de su régimen de licencias”.
Otras naciones del Asia Pacífico destacadas en el informe son Japón, que se encuentra en el puesto 12, conservando su ubicación del año pasado. Tailandia sube del 19 al 13; Malasia del 25 al 20; en tanto que Corea baja del 22 al 23; China pasa del 90 al 83; Taiwán también bajan del 58 al 61. Vietnam pasa del 87 al 92 e India del 120 al 122.
El caso de Tailandia es resaltado, pues también aparece como uno de los países con mayores alzas de puntaje, debido a la realización de importantes reformas, categoría donde también se encuentra Colombia. Por otro lado, en cuanto a los dos gigantes asiáticos el informe comenta que “Entre las reformas de las economías emergentes, la India se ha centrado en la tecnología, el registro electrónico de nuevos negocios, un registro electrónico de garantía en línea y presentación de formularios de aduanas y pagos. China se ha concentrado en facilitar el acceso al crédito. En 2006 un nuevo registro de crédito permitió que más de 340 millones de sus ciudadanos tengan un historial de crédito por primera vez. Una nueva ley de sociedades redujo el requisito de capital mínimo y el fortalecimiento de la protección del inversor. Y en 2007 una nueva ley de propiedad ampliado la gama de activos que pueden ser utilizados como garantía”.
De esta manera, el informe indica una vez más la consolidación de algunas economías del Asia Pacífico, mientras que otras están iniciando las reformas correctas, pero también del estancamiento general que vive Latinoamérica, incluido Chile, que no esta siguiendo el mismo ritmo de la economía mundial.
Perspectivas Económicas y Proyecciones del Banco Mundial para Chile
Banco Mundial -al igual que el Fondo Monetario Internacional (FMI)- revisó su proyección de crecimiento para Chile a 2,1% en 2025 y prevé un que el PIB sea de 2,2% en 2026. En enero pasado, la entidad esperaba un crecimiento de 2,2% para este año.
En medio de la creciente volatilidad económica mundial, los países de América Latina y el Caribe deben adaptar sus estrategias económicas para afrontar la creciente incertidumbre, de acuerdo con un anticipo del Reporte Económico de América Latina y el Caribe (LACER, por sus siglas en inglés), del Banco Mundial. El informe pronostica un crecimiento del 2,1% en 2025 y del 2,4% en 2026, lo que la convierte en la región de menor crecimiento a nivel global. La baja inversión, el endeudamiento elevado y un entorno externo cambiante constituyen importantes obstáculos para el desarrollo de la región.
"El panorama económico mundial ha cambiado drásticamente, marcado por mayores niveles de incertidumbre", afirmó Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. "Los países deben recalibrar sus estrategias e impulsar reformas audaces y prácticas que impulsen la productividad y la competitividad, a la vez que abordan las brechas persistentes en infraestructura, educación, comercio y gobernanza para garantizar la creación de empleo y mejores oportunidades para las empresas y los ciudadanos", agregó.
Chile tiene una trayectoria de políticas macroeconómicas sólidas e instituciones robustas y ha gestionado eficazmente la reciente volatilidad mundial. Sin embargo, el país se enfrenta a retos crecientes debido al bajo crecimiento, la moderación de la inversión y un estancamiento de la productividad que dura ya una década. Se espera que la minería apoye el crecimiento a medio plazo.
En el ámbito fiscal, el Gobierno está haciendo esfuerzos adicionales para alcanzar su objetivo de equilibrio fiscal a medio plazo, ya que los cambios estructurales han provocado un déficit de ingresos. La pobreza en Chile es la más baja de la región y ha disminuido constantemente. Sin embargo, persisten importantes disparidades regionales y los avances en los indicadores no monetarios siguen siendo limitados.
El PIB creció un 2,6% anual en 2024, impulsado por el aumento de las exportaciones mineras. La inversión disminuyó un 1,4%, mientras que el consumo creció solo un 1,0%. El desempleo disminuyó ligeramente al 8,5%, pero se mantuvo por encima del 7,2% registrado en 2019. . La informalidad laboral se mantuvo alta, especialmente entre las mujeres, alcanzando niveles de 28,4% en comparación con un 24,8% en los hombres. La inflación disminuyó al 4,3% en 2024 desde el 7,6% en 2023, pero se mantuvo por encima del objetivo del Banco Central del 3%.
En 2025 se espera que el crecimiento del PIB real sea del 2,1% impulsado por la recuperación de la inversión y el continuo apoyo de las exportaciones, aunque la incertidumbre en torno a la dinámica del comercio mundial podría pesar en las decisiones de inversión y frenar las perspectivas de crecimiento. Se espera que las presiones de los costos a corto plazo mantengan la inflación en torno al 5% a principios de 2025, pero éstas deberían remitir a medio plazo, alcanzando un 4,6% a fines de 2025. Se estima que la pobreza (US$6.85/día, PPP 2017) y la desigualdad de ingresos se mantendrán alrededor del 4,6% y 43 puntos de Gini en 2025, respectivamente, y disminuirán gradualmente a partir de entonces.
Es probable que la menor demanda mundial resultante de un cambio en las políticas comerciales y el aumento de la incertidumbre podrían tener efectos indirectos significativos en Chile, a través de una menor demanda de sus exportaciones y precios del cobre más bajos. Otros riesgos externos son el endurecimiento de las condiciones crediticias, que podría obstaculizar la recuperación de la inversión.
En línea con la tendencia del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial redujo sus expectativas de crecimiento para Chile durante este año. Según un reciente informe, el organismo espera que Chile crezca un 2,1 % este año, una baja frente al 2,2 % que proyectaba en enero de este año. La proyección se aleja del 2,5 % que planteó esta jornada el gobierno del Presidente Gabriel Boric y es un poco más optimista que el FMI, que este martes, dijo que ve a Chile creciendo un 2 %. En tanto, el Banco Central -en su último Informe de Política Monetaria (Ipom) de marzo- sostuvo que el rango de crecimiento para este año es de 1,75 % - 2,75 %.
Mientras que, para 2026, el Banco Mundial mantiene sus perspectivas de un crecimiento de un 2,2 %, un mismo escenario que proyecta el FMI. Sobre el futuro de Chile, el informe también habla de que “durante 2025, se prevé que la inflación se modere debido a que la demanda interna sigue siendo débil, lo que permitirá al Banco Central renunciar a posibles aumentos de las tasas de interés”.
Además, el Banco Mundial plantea que Chile va a ser presionado por un flujo migratorio mayor ante normas de este tema más estrictas en Estados Unidos. “Países como Colombia, Perú, Brasil, Chile y Ecuador han sido especialmente blancos de los emigrados de la República Bolivariana de Venezuela debido a su proximidad cultural y geográfica, además de sus leyes migratorias”, agregó.
El organismo explica que, al no existir arraigo en sus países de origen, las personas tienden a realizar “una segunda migración” si llegan a ser expulsados o presionadas a salir de Estados Unidos. Esto ante la falta de arraigo o redes en sus tierra natales. Un escenario que genera alertas, ya que el organismo estima que estos grupos necesitan educación y capacitación para entrar al mercado laboral del país al que arriben. “Es probable que vuelvan a migrar (migración secundaria) a lugares como Chile, Brasil y Europa, y su integración en los mercados laborales locales probablemente sea costosa”, dice el informe.
A nivel general, el informe advierte que América Latina será la región de menor crecimiento a nivel global este año, con un 2,1%. El documento se destaca la baja inversión, el alto endeudamiento y la volatilidad mundial como obstáculos a su desarrollo.
En un anticipo del informe sobre América Latina y el Caribe, la organización financiera internacional expresa su preocupación por las tensiones comerciales provocadas por los aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump.
En este contexto, el Banco Mundial pronostica un progreso económico regional de 2,1% este año y de 2,4% en 2026, pero, a diferencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) no prevé una contracción económica en México, sino un estancamiento.
Para 2025, en Brasil se proyecta un crecimiento de 1,8 %; en Argentina, de un 5,5 %; en Colombia, de un 2,4 %; en Chile, de un 2,1 %; en Perú, de un 2,9 %; en Ecuador, de un 1,9 %; en Bolivia, de un 1,2 %; en República Dominicana, de un 4 %; en El Salvador, de un 2,2 %; en Costa Rica, de un 3,5 %; en Panamá, de un 3,5 %; en Paraguay, de un 3,5 %; en Nicaragua, de un 3,4 % y Uruguay, de un 2,3 %.
En Haití se espera una contracción económica del 2,2 %.
“Mayores aranceles y los niveles más altos de incertidumbre comercial en una década impiden una mayor integración de la región en las cadenas de suministro de Estados Unidos, además de poner en peligro los empleos en las industrias relacionadas con las exportaciones”, advierte el Banco Mundial.
Los acuerdos firmados por México y el Mercosur con la Unión Europea “representan un paso hacia la diversificación de mercados”, pero habrá que “abordar una agenda pendiente de hace décadas en las áreas de infraestructura, educación, regulación, competencia y política tributaria”, aconseja.
Además, señala que el recorte de la ayuda externa al desarrollo después de que Trump redujera a su mínima expresión USAID, que era la mayor agencia humanitaria del mundo, tendrá efectos en Haití, la conservación del Amazonas en Sudamérica y el apoyo a “los migrantes venezolanos en los países receptores”.
En el frente fiscal, el Banco Mundial apunta que el gasto público “sigue siendo elevado” y los déficits, “considerables”.
A nivel general, los avances en la reducción de la deuda se mantienen limitados: la relación deuda-PIB aumentó en 2024 al 63,3 % (en comparación con un 59,4 % de 2019).
La disminución de la pobreza continúa avanzando, pero más lentamente, dijo el Banco Mundial en su informe.
Las estimaciones para 2024 indican que la pobreza monetaria disminuirá al 24,4 % de la población de América Latina y el Caribe, desde el 25 % en 2023. Pero el Banco Mundial prevé que la desigualdad se mantenga alta.
“El panorama económico mundial ha cambiado drásticamente, marcado por mayores niveles de incertidumbre”, afirma Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, vía un comunicado.
“Los países deben recalibrar sus estrategias e impulsar reformas audaces y prácticas que impulsen la productividad y la competitividad”, añade.
Otro de los temas que aborda el informe fue el desarrollo de la inteligencia artificial, que preocupa a algunos sectores de economías avanzadas, “se está propagando más lentamente” en la región, donde entre el 26 % y el 38 % del empleo está expuesto a esta tecnología, señala el BM.
Entre el 7 % y el 14 % de los empleos en América Latina podrían ser más productivos a través de mejoras en inteligencia artificial, particularmente en sectores como la educación, la salud y los servicios personales, sostiene.
La transición energética también tiene consecuencias para la demanda laboral, advierte el organismo internacional.
Colaboración entre el Banco Mundial y Chile: Un Marco de Alianza Estratégico
Cuando se conmemoran 75 años de colaboración entre el Banco Mundial (BM) y Chile, el directorio ejecutivo del BM respaldó el nuevo Marco de Alianza con el País (CPF, por su sigla en inglés), que guiará las inversiones y el apoyo técnico al país durante el período 2024-2027.
El plan de trabajo para los próximos cuatro años se enfoca en ayudar a Chile a lograr un crecimiento económico sostenible e inclusivo, reducir la pobreza y mejorar el bienestar de la población. Contempla dos principales áreas de trabajo: mayor calidad e inclusión de los servicios sociales y financieros, y mayor sostenibilidad ambiental y resiliencia al cambio climático.
Estas temáticas se condicen con los desafíos mundiales en cambio climático, gestión de recursos naturales y crecimiento sostenible. Es por eso que las oportunidades de aprendizaje y difusión que puedan ser útiles para otras economías emergentes serán incorporadas en el diseño de todos los productos del programa.
Diagnóstico
Las prioridades establecidas en este programa de trabajo surgen a partir de los análisis y recomendaciones realizados en años recientes, a través del Diagnóstico Sistemático del País, las Notas de Política y el Diagnóstico del Sector Privado de Chile.
Estos diagnósticos señalan que el principal desafío de Chile en términos de desarrollo es lograr un nuevo consenso sobre equidad y productividad, subrayando la necesidad de seguir fortaleciendo la adaptación al cambio climático y la gestión de los desafíos ambientales más urgentes.
Acciones para acompañar el desarrollo de Chile
El desarrollo de soluciones innovadoras para desafíos complejos en áreas clave para el progreso del país, ha estado en la base de la relación entre Chile y el BM. Este enfoque seguirá caracterizando el nuevo programa de trabajo, el cual se centra en las áreas del diagnóstico que están siendo priorizadas por el país, aquellas en las cuales el BM colabora o ha colaborado en Chile y en las cuales puede aportar conocimientos y experiencias internacionales.
El plan de trabajo para 2024-2027 busca obtener los siguientes resultados y objetivos específicos:
- Resultados de alto nivel
- Mayor calidad e inclusión de los servicios sociales y financieros
- Mayor sostenibilidad ambiental y resiliencia al cambio climático
- Objetivos
- Mejorar la inclusión en salud.
- Aumentar la calidad y el acceso a los programas de protección social.
- Mejorar el acceso a finanzas inclusivas.
- Promover la descarbonización de los sectores de la energía, el transporte y la industria.
- Aumentar la seguridad hídrica a través de una mejor gestión de los recursos hídricos.
Área de trabajo 1: Mayor calidad e inclusión de los servicios sociales y financieros
Contribuir a mejorar la equidad y la inclusión en la sociedad chilena, a través de un mayor acceso a servicios sociales de calidad e inclusivos.
| Objetivo | Relevancia | Acciones |
|---|---|---|
| Mejorar la inclusión en la atención de salud | La limitada oferta de servicios de salud en el sector público y en la atención primaria de salud (APS) sigue siendo uno de los principales desafíos del sistema de salud chileno, por lo que se hace necesaria una mejora en el acceso a salud asequible y de calidad, en particular para los grupos excluidos. | Apoyo del BM para modelar diferentes escenarios de reforma de salud, revisar mecanismos de pago a proveedores públicos y privados, evaluar nuevos roles institucionales para los diversos actores de la salud pública, regular a las aseguradoras privadas y para integrar a los prestadores de servicios de salud públicos y privados. |
| Aumentar la calidad y el acceso a los programas de protección social | La entrega de una protección social efectiva y eficiente constituye un componente fundamental de los esfuerzos para garantizar el acceso a servicios sociales de calidad, por lo que se hace necesario mejorar la capacidad de ofrecer una respuesta integrada a los beneficiarios. | El BM seguirá apoyando la ampliación y consolidación del sistema de Gestión Social Local (GSL) para mejorar la eficiencia y eficacia de las prestaciones a través de la entrega integrada de servicios de protección social por parte de las municipalidades a sus poblaciones vulnerables. El GSL ha mejorado la interacción entre los municipios y los beneficiarios al coordinar la respuesta a sus necesidades a través de una ventanilla única municipal para acceder a los programas gubernamentales y los subsidios administrados por los municipios. |
| Mejorar el acceso a finanzas inclusivas | Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) juegan un papel importante en la economía de Chile, por lo que, para potenciar su capacidad de crecimiento y contribución a la creación de empleo y prosperidad del país, requieren servicios financieros asequibles y adaptados a sus necesidades. | El BM apoyarán a Chile para implementar regulaciones para la banca abierta que promuevan la competencia, la innovación y el desarrollo del sistema financiero, así como también para impulsar la igualdad de género y la participación económica de las mujeres. Se brindará apoyo en áreas de vanguardia como las finanzas abiertas y las finanzas verdes y sociales. |
Área de trabajo 2: Mayor sostenibilidad ambiental y resiliencia al cambio climático
Mejorar la sostenibilidad ambiental de Chile, potenciar la resiliencia al cambio climático y generar crecimiento a partir de nuevas fuentes neutras en carbono.
| Objetivo | Relevancia | Acciones |
|---|---|---|
| Promover la descarbonización de los sectores de la energía, el transporte y la industria | Para materializar su ambición de ser carbono neutral para 2050, Chile requiere una industria energética innovadora y versátil como la del hidrógeno verde, para ayudar a abordar las emisiones en aquellos sectores donde son más difíciles de reducir. | El BM apoyará el desarrollo de un Fondo de Financiamiento de Hidrógeno Verde para incentivar financiamiento del sector privado hacia esta industria emergente, el desarrollo de instrumentos de fijación de precios del carbono en Chile y la implementación de una hoja de ruta para desarrollos futuros que aceleren la "transición justa". |
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