La Avenida del Trabajador en Quilpué es un eje vial con una rica historia, entrelazada con el desarrollo de la ciudad y la vida de sus habitantes. Este artículo explora diversos aspectos históricos y culturales relacionados con esta importante avenida.
Un Nuevo Mural para la Avenida del Trabajador
Un proyecto artístico busca revitalizar la Avenida del Trabajador a través de un mural que reflejará la historia, el arte y la naturaleza de Quilpué. Se tratará de una línea de tiempo, que bajo los conceptos de arte, historia y naturaleza; mostrará aspectos relevantes sobre los orígenes de Quilpué, tradiciones y costumbres de la zona, el barrio industrial, la Población Patricio Lynch y naturaleza local.
Marcelo Rojas, gerente general de KNOP Laboratorios, explicó que “fieles a nuestra política de relaciones comunitarias, hemos planteado y conversado sobre este proyecto con la Señora Virginia Espinoza, presidenta de la Junta de Vecinos “Héroes del Mar”, junto a otros representantes de la tradicional población Patricio Lynch y vecinos del sector. Todos ellos nos dieron ideas y se mostraron agradados con este proyecto, por lo cual, ya entramos en fase de elaboración del diseño”.
Esta obra será pintada por la artista Valeska González, quien es ingeniera civil industrial de profesión, y está dedicada al muralismo hace cinco años a nivel nacional e internacional, desarrollando trabajos en Chile y Perú. Ella ha trabajado con la ONG Valparaíso en Colores, dedicada a muralismo y arte callejero.
El proyecto será pintado con spray y esmalte sintético por tratarse de una superficie metálica y los trabajos durarán aproximadamente cuatro semanas. Sobre el mismo, Valeska González explica que “la gente disfruta estas obras y se muestra agradecida, porque cambia el entorno, da alegría, a los niños les llama mucho la atención y resulta ser algo positivo para la comunidad.
Por su parte, Virginia Espinoza, presidenta de la Junta de Vecinos “Héroes del Mar”, señaló que “hemos trabajado por años de la mano de KNOP Laboratorios para hacer más amigable el entorno para toda nuestra comunidad. Por ello, estoy muy agradecida y, en especial, por este mural, que en parte mostrará ese trabajo y porque el proyecto recuperará un sector que estaba abandonado, como es el ingreso a la Avenida del Trabajador”.
Roberto Bolaño y su Vínculo con Quilpué
El renombrado escritor chileno, Roberto Bolaño, también tuvo una conexión con Quilpué. A casi 20 años de su muerte, el colectivo Monumentos Incómodos acaba de presentar una solicitud al Ministerio de las Culturas para declarar Monumento Histórico el antiguo inmueble ubicado en el barrio El Retiro de Quilpué, en la V Región, donde el escritor chileno y autor de Los detectives salvajes vivió entre 1960 y 1964.
Allí estudió en la escuela pública donde trabajaba su madre, vio entrenar a la selección brasileña de fútbol en pleno Mundial del 62, trabajó cortando boletos de micro y aprendió a montar a caballo con su padre, episodio que después narró en uno de sus relatos más célebres. Nunca volvió a la llamada Ciudad del Sol en sus visitas al país en 1998 y 1999, aseguran amigos y cercanos, pero sí estuvo en su radar hacia el abrupto final de su vida, cuando Bolaño barajó la idea de volver a Chile.
Estaban los dos de paso por Bruselas, invitados junto a otros autores a participar de unas jornadas dedicadas a la literatura chilena post dictadura que organizaban universidades belgas y la embajada de Chile en dicho país. Era enero del 2002 y el poeta Jaime Quezada se reencontraba tras un par de años con su viejo amigo de juventud, Roberto Bolaño.
“La noche anterior, sin embargo, habíamos estado conversando largamente en el bar del hotel (‘entre nos’ -me dijo-, estoy barajando la idea de irme a Chile, deberías averiguarme cuánto cuesta vivir en Quilpué), mientras yo bebía mi doble vaso de ginebra y él un fresco de maracuyá morada, saliendo a ratos al lobby para fumar su nunca último cigarrillo.
Cuando se conmemoraban diez años de su muerte, la municipalidad de la misma localidad de la V Región y la junta de vecinos del sector inauguraron una placa recordatoria en el frontis del antiguo inmueble ubicado en el Nº1890 de la calle San Enrique. En el grabado se lee lo siguiente: “En esta casa vivió, entre los años 1959 y 1964, el destacado escritor chileno Roberto Bolaño Ávalos. La comunidad de El Retiro se enorgullece de recordarlo a 10 años de su sensible fallecimiento.
Hijo mayor del camionero y boxeador profesional León Bolaño y de la profesora de primaria Victoria Ávalos, el niño Roberto tuvo una infancia nómada y movediza desde sus primeros meses de vida. A Quilpué llegó a vivir con 7 años.
Fue inscrito en la escuela pública Nº98, en la calle Granada, donde trabajaba su madre. “Roberto ya sabía leer desde los tres años, no nos dimos ni cuenta de cómo aprendió”, contaba esta última años atrás. De pequeño, su hijo se formó como lector y comenzó poco a poco a poblar su habitación de libros y revistas, que luego compartía con sus compañeros de curso. “Roberto ya despuntaba como líder en el ámbito intelectual, leía más que todos los demás y no paraba de dirigir la orquesta”, comenta el director Ricardo House, autor del documental La batalla futura, filme biográfico sobre Bolaño que reconstruye distintos episodios de su vida a partir de la ruta de los lugares donde vivió. Incluido, por cierto, Quilpué. “Allí Roberto fue un niño feliz.
Otra de sus pasiones desde muy pequeño fue el fútbol, y una de sus más grandes anécdotas tuvo precisamente lugar durante ese periodo, en 1962, para el Mundial que se realizó en Chile. Tenía 9 años y Roberto Bolaño y sus amigos del barrio se enteraron de que la selección brasileña -la de Garrincha, Didí, Pelé y Zagalo- entrenaba muy cerca de su casa, en el club Retiro.
“Vivía a 50 metros de donde estaba alojada la selección brasileña y vi varios partidos en el estadio Sausalito”, reveló Bolaño en una entrevista a Qué Pasa en el año 2000. Compartían también el amor por los caballos, heredado de padre a hijo.
Tras su paso por Quilpué, Bolaño y su familia se radican en Los Ángeles, tierra natal de su padre. Su paso por Quilpué quedó reducido a unas cuantas anécdotas reveladas en entrevistas o encriptadas en su obra.
Esta semana, Monumentos Incómodos presentó una solicitud formal para declarar como Monumento Histórico la casa en Quilpué donde Roberto Bolaño creció. “La vivienda ha sido descrita por el poeta Jaime Quezada como ‘seguramente la residencia más emblemática e importante en la vida de Roberto en Chile (…).
Lo más complejo, considera Manríquez, es pensar en un proceso de patrimonialización que sea coherente con el pensamiento de Bolaño: “Él estaba muy lejos de esas nociones patrimoniales o patriotas. Quilpué es, de alguna manera, una interioridad que mira al mundo, a propósito de estar al lado de Valparaíso. De aprobarse la declaratoria, que ya cuenta con el apoyo del Instituto de Estética de la UC, la casa de Quilpué pasaría a tener tuición del Estado, que no es propiedad, explican desde el colectivo.
La Fábrica KPD y su Impacto en El Belloto
La historia de la fábrica KPD (Gran Panel Constructivo) es otro hito importante en la historia de Quilpué, específicamente en el sector de El Belloto. Esta fábrica, donada por la URSS tras el terremoto de 1971, marcó un antes y un después en la construcción de viviendas en Chile.
El barco “Lunacharsky” llegó a los puertos chilenos en 1971 cargado de materiales de construcción y una delegación rusa que vino a prestar apoyo tras el terremoto 7.75 que sacudió el sur del país. Febrero de 1972. El barco “Lunacharsky” llegaba a los puertos chilenos, cargado de materiales de construcción y una delegación rusa que venía a apoyar al país luego de la catástrofe: meses antes, el 8 de julio de 1971, a las once de la noche con cuatro minutos, un terremoto de magnitud 7,75 en escala de Richter sacudió el centro de Chile.
Salvador Allende, presidente en ese entonces, fue sorprendido por el terremoto en La Moneda. Para solucionarlo, el programa de la Unidad Popular (UP), fijaba como meta 103.000 unidades en el primer año de mandato.
Nueve meses después de que el “Lunacharsky” llegara a Chile, el 22 de noviembre de 1972, se inauguró la fábrica KPD -siglas que significan Gran Panel Constructivo en ruso (krupnopanelnoye domostroyenie) -, donde llegaron a trabajar más de mil operarios y que funcionó entre 1972 y 1981.
Los departamentos que se construían con los paneles prefabricados surgieron luego de la Segunda Guerra Mundial, con el sistema francés Camus y su posterior rediseño en la URSS como el sistema I-464. Cuando llegaron a Chile, tuvieron que sufrir una nueva modificación, donde se agregó lo necesario para soportar terremotos. Cada edificio tenía cuatro plantas con un total de 16 viviendas.
Dice que durante todos esos años estuvo con la “Beca Pinochet”, como llama irónicamente a la especie de exilio que vivió, ya que luego del golpe de Estado tuvo que dejar el país.
Para él fue fascinante, llegó lo que siempre había querido como arquitecto. “Nos demorábamos en una construcción unos ocho meses y todavía tenía que secarse ¡Caramba! ¿Cuándo se hacía un plan rápido? Las viviendas tienen que hacerse como los autos, como las ampolletas, como todo: chik, chik, chik, en serie, como se hizo en la posguerra europea. Se construye como naipes: se pega un panel, otro, otro, otro, y se van haciendo cubos con ventanas, sin ventanas, con puertas, sin puertas, rápido”, asegura. Eso es la arquitectura para Arenas.
Hugo Cabezas, líder del nuevo departamento y Patricio Núñez, el segundo al mando, tomaron el control, mientras Arenas sólo supervisaba. Arena, gravilla, cemento y acero fueron los cuatro elementos que dieron vida a estas torres de hormigón.
Verne Díaz llegó a la KPD cuando se estaba levantando el galpón que albergaría la planta. El 8 de noviembre de 1972, fue a El Belloto, donde la fábrica ya estaba semi construida.
Héctor recuerda su historia sentado en la oficina del Programa de Reparación y Atención Integral en Salud (Prais) -programa del ministerio de Salud para las víctimas de las violaciones a los Derechos Humanos ocurridas en dictadura- en la Municipalidad de Quilpué.
Alberto Arenas saca unas fotos que tiene guardadas y las pone sobre su escritorio. La imagen registra el día de la inauguración de la planta. Luce sonriente, con sus compañeros de trabajo y el presidente. Fue un día simple, recuerda.
Comenzaron las colas, los camioneros paraban en la carretera, sonaban las cacerolas y las manifestaciones se tomaban las calles. Verne cuenta que se acuartelaron en la fábrica para defenderla de los de Patria y Libertad, movimiento de ultraderecha.
11 de septiembre del 73. Los aviones sobrevolaron La Moneda, cayeron las bombas, el presidente le habló a Chile por la Radio Magallanes y luego se quitó la vida. Los militares salieron a la calle.
Los trabajadores de la planta siempre escucharon que iba a haber un allanamiento, no un golpe de Estado. Para Verne el 11 de septiembre fue la desgracia. A punta de metralleta lo llevaron hasta la planta. Los marinos se paseaban por encima de los cuerpos. “¡Que se levanten los perros de la KPD!”, -asegura Verne que ...
Los Orígenes de Quilpué según Brus Leguás
Para comprender la historia de la Avenida del Trabajador, es esencial conocer los orígenes de Quilpué. Conversamos con Brus Leguás, un historiador autodidacta, para explorar los orígenes de este territorio.
En el amanecer de esta platica, aclara que jamás fue fundado Quilpué y que Pedro de Valdivia, habitó estos lugares, precisamente en donde nace las quebradas en Ojos de Agua, cuando tuvo que criar en aquellas tierras a más de cinco mil chanchos, para abastecer a su hombres.
Sobre los orígenes de este territorio que muchos quilpueínos (autóctonos o recién llegados) desconocen es que partió en lo que se conoce como Mall Plaza del Sol. En pleno siglo XIX, según nos cuenta Leguás, los dueños de esos terrenos en donde se encuentra Falabella, Santa Isabel, el cine, patios de comidas, etc., pertenecía de la familia Valencia.
Entonces, en el momento en que el mundo se modernizaba, pasaba a otro estadio, cuyo símbolo de modernidad era el Ferrocarril, la familia Valencia contribuyó en ese paso importante. Doña Petronila Valencia, ordenó a uno de sus hijos negociar y preguntar en dónde se ubicaría la estación, la cual iba a recorrer una porción de sus terrenos. Para comodidad de éstos, las líneas del tren dieron a parar a lo que conocemos como Estación Quilpué, lo que marcó un antes y después en la urbe, conectándola con Valparaíso. Más allá de la pobre información que te puede entregar la Municipalidad de Quilpué, usando como fuente a “Wikipedia”, nuestro entrevistado señala que “si el Ferrocarril no le favorecía a la familia Valencia, no se hacía”.
En ese tiempo, yo vivía lo que era el campo y cuando uno iba al centro decía:- “Voy a Quilpué”-…y recuerdo que cuando iba a Santiago pasaba lo siguiente.
Pese a que El Belloto está integrado a Quilpué, hace rato es diversa y diferente. Bueno, esperemos que la división natural que es la Quebrada Gamboa (la que debería estar en el Paradero 18, más o menos, , en el paso bajo nivel que va hacia el Sol)…
Hay muchas teorías. Una habla que viene del “queipués”, que significa lugar de donde abundaban las piedras, para hacer las “lancetas” para sangrar, como parte de la medicina antigua.
Podemos señalar, por ejemplo, la Revolución de 1891. Después de la desastrosa batalla de Concón, las fuerzas de Balmaceda se replegaron aquí, en Quilpué, estableciendo su base de operaciones a los pies del cerro Torquemada, mirando hacia el río Aconcagua. Cuando llegó Balmaceda a Quilpué, después de la noche del 21 ó 22 de agosto, leyó y envió telegramas, hizo un montón de cosas y todo el pueblo quilpueíno, según relatos de la época, lo recibieron entre aplausos y dar su apoyo. Después todo Quilpué sale a recibir a las tropas del Congreso con flores y banderas…
Libros sobre la Historia de Quilpué
- Historia General de Quilpué, 1986, Francisco J. Astudillo Tapia y Carlos S. Ruiz-Tagle Vial
- La Lanceta de Quilpué, 1910, Francisco A. Fonck
- La Rejion Pre-histórica de Quilpué y su relación con la de Tiahuanacu, 1910, Francisco A. Fonck.
- Quilpué, Tierra del Sol, 1954, Belarmino Torres.
- Un Siglo de Historia, 1993, Juan José López Azcárate.
- Historia de Quilpué, 1986-1989, Roberto Troncoso Narváez (4 volúmenes).
- Quilpué, Historia de una Comuna, 2002, Brus Leguás C.
- Pasas por Quilpué, recorriendo su historia, 2010, Raúl Rivera G. y otros.
- El Siglo XX en El Retiro de Quilpué, 2009, Andrés Brignardello.
- El Gonfoterio de Quilpué (Quilpué, 2015; España, 2018), Brus Leguás C.
- Venta de Tierras del Longko Cadquitipay en el Valle de Quilpué, 2015, Brus Leguás C.
- Un Siglo de Ciudad, 1998, Juan José López Azcárate.
- Villa Cumming, Quilpué, 2010, Myrna Mendoza y otras.
- Villa Olímpica, la historia del campo en la ciudad, 2010, Equipo de Barrio Villa Olímpica.
- Notas para una Historia de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Quilpué, 2012, Brus Leguás C., Ricardo Loyola L.
- Quilpué, de Floreciente Villa a Ciudad Capital, 2013, Juan José López Azcárate.
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