La luz, a menudo no reconocida como un aspecto definitorio de los entornos urbanos, ha desempeñado un papel esencial en la definición del carácter de las ciudades modernas. En física, sirve como medida de la velocidad, explica la visión y el registro de imágenes por el ojo y por la lente de la cámara. A lo largo de la historia del arte, la representación de la luz -o la ausencia de ella- ha guiado movimientos seculares en diversas manifestaciones con técnicas y soportes igualmente diferentes. Lo que significa que la luz -y su derivado, la sombra- son capaces de crear diferentes ambientes, atmósferas y sensaciones, que se pueden percibir en objetos y espacios.
El vidrio como protagonista: Un material innovador
El vidrio sigue siendo uno de los materiales más innovadores y cruciales utilizados en la arquitectura. La evolución de la envolvente de vidrio acompaña el desarrollo de la arquitectura contemporánea, siendo una de sus principales cualidades la transmisión de la luz natural. Además, la versatilidad del material y su carácter transparente permiten difuminar los límites entre interiores y exteriores, al tiempo que expresan diversas percepciones sensoriales y psicológicas, entre otras virtudes.
Por muy valioso que sea el vidrio para casi todos los tipos de arquitectura en forma de ventanas, cuando se trata del techo de un edificio, su uso no es tan simple. Hemos comprendido el poder y el peligro de combinar luz y vidrio desde que vimos una lupa utilizada para concentrar el calor de la luz solar en temperaturas increíblemente altas en los dibujos animados infantiles.
La importancia del diseño de iluminación
La luz es un material más de diseño o como lo apunta Paulina Sir, “el diseño de iluminación hoy es parte del proyecto de diseño del arquitecto, por eso la importancia de trabajar en equipo y desde el comienzo con el profesional encargado de la obra. Eso es la base si partimos desde un ideal; no obstante, muchas veces en la oficina nos llegan proyectos listos donde nos piden agregarles la luz”.
Quienes se dedican a esta especialidad, “sabemos que la luz es cada vez más importante, por un lado, está el diseño, y por otro el ahorro y la eficiencia energética que conlleva. Y es que saber utilizar bien una lámpara o un tipo de efecto de luz, a veces con el mínimo de energía se soluciona una problemática dentro de un ambiente. Sin embargo, si no se sabe, se empieza a agregar y agregar equipos y termina por dimensionarse el uso de la energía”.
En el diseño de iluminación opera la creatividad. A veces el profesional no necesita de grandes tecnologías para crear ambientes. De la amplia cantidad de proyectos que a Paulina Sir le ha tocado liderar junto a su equipo, “los que involucran un aporte a la ciudad, son los que más me inspiran, aquellos proyectos urbanos, en Santiago, por ejemplo todo el eje del metro Tobalaba, que tiene un zócalo azul, fue una de las primeras obras en las que trabajamos con LED. También está todo el centro administrativo de Nueva Las Condes con los edificios Huidobro, Mistral, Neruda, Parque Araucano y el boulevard”, recuerda la profesional.
Otro tipo de proyectos que Paulina Sir desarrolla a través de su oficina, es la iluminación de jardines. “Este tipo de proyectos es bien distinto a una casa o cualquier otro proyecto donde se puede hacer una trama geométrica y se hacen pruebas dentro de un rango. Un jardín crece, van cambiando las estaciones, tiene otros tiempos, otros trazados, otra manera de enfocarse”, señala.
La aplicación del diseño de iluminación cobra especial relevancia en viviendas, tanto en casas como departamentos. “En viviendas la iluminación decorativa o funcional tiene mucho más de detalle. Son como escenas, todas distintas”, indica. En Chile, el tema está tomando fuerza. Las inmobiliarias están apostando por la iluminación en sus proyectos.
En ese sentido la introducción del LED contribuyó a este fenómeno. “Ahora no se concibe iluminar los distintos ambientes del hogar o los espacios comunes sin la tecnología LED, no solo por los colores que este desarrollo entrega, sino también por el ahorro y la eficiencia energética que trae consigo”, señala la arquitecta.
El avance de la tecnología LED
El avance del diseño de iluminación ha pasado por las nuevas tecnologías que se han posicionado en el país, reemplazando los desarrollos convencionales, como las ampolletas y tubos fluorescentes. “En la actualidad la tecnología LED es la que lleva la delantera. Hoy en día hay una cantidad enorme de alternativas de marcas, empresas y tendencias, por lo que puedo decir que Chile está a la vanguardia en lo que a diseño de iluminación se refiere”, comenta la arquitecta.
Y continúa: “Creo que hoy día cualquier disciplina está integrada al mundo en su globalidad. Bajo esa perspectiva, el diseño de luz está al alcance de todos”. El LED llegó para quedarse en el país. “La tecnología avanza muy rápido, y los grandes adelantos han ido por el lado de los sistemas de control, esa es una parte importante, por ejemplo Phillips tiene una ampolleta wifi, en la cual viene incorporado un circuito wifi para reducir la intensidad de la luz, pudiendo conectarla al wifi de la casa”, expresa Paulina Sir.
Artistas que transforman el espacio con la iluminación
La luz ha estado presente en el arte durante siglos. Pensar el barroco o el gótico sin este elemento sería imposible. Sin embargo, fue en el siglo XX cuando los artistas comenzaron a explorar las cualidades de la luz y las transformaron en su propio medio para materializar el arte. Esculturas, instalaciones inmersivas y formas de modelar el entorno a través de la luz, sus colores e intensidades, trajeron nuevas percepciones espaciales al trazar una relación única con la arquitectura.
Uno de los pioneros en trabajar con iluminación, Cruz-Diez fue conocido por sus contribuciones a los movimientos Kinetic y Op Art. Enfatiza la importancia de la luz en la creación del color desarrollando el concepto de "inducción cromática".
El trabajo de Eversley a menudo se describe como una fusión de escultura, óptica y ciencia, hecho de resina fusionada con otros materiales, lo que da como resultado una superficie lisa que refracta la luz, creando un juego de colores y efectos visuales. Cada interacción genera una nueva imagen dependiendo del ángulo de la luz y la posición del espectador. Así, se rompe la naturaleza estática de los objetos.
James Turrell es uno de los artistas más importantes a la hora de trabajar con la luz como material. Cuando utiliza formas geométricas e iluminación cuidadosamente calibrada, Turrel crea entornos inmersivos mediante la manipulación de la luz, la creación de marcos y un juego de colores que se relacionan con diferentes estructuras arquitectónicas.
Anthony McCall crea instalaciones inmersivas que desdibujan las líneas entre escultura, cine y performance. Su trabajo implica el uso de luz proyectada para crear formas escultóricas y entornos interactivos que invitan al espectador a interactuar con la obra.
Conocida por frases impactantes y manipulación de la luz en sus obras de arte, Jenny Holzer crea instalaciones a gran escala que presentan cuestiones de identidad, género y violencia política. Su trabajo no siempre ocurre en los museos; cuando se realiza en espacios públicos, gana una nueva esfera al llevar los mensajes a todos los transeúntes y transformar el entorno.
Mediante el uso de espejos y filtros reflectantes, Kimsooja crea una sensación de espacio continuo y telúrico, transforma el entorno a partir de los colores que aparecen y enfatiza la continuidad entre el interior y el exterior, sugiriendo nuevas potencialidades en el espacio para quienes lo atraviesan.
El trabajo de Agha a menudo involucra patrones geométricos, creando instalaciones visualmente impresionantes y conceptualmente ricas cuando aborda temas de identidad, cultura y género. Su obra Intersecciones, que es un gran cubo de paneles de madera cortados con láser suspendidos e iluminados desde el interior, cobra aún más fuerza por el contraste que genera la sombra que baña todas las superficies.
La luz se puede utilizar de forma más dinámica e interactiva. Eso es lo que demuestra el artista danés Olafur Eliasson al crear objetos e instalaciones a gran escala que incitan al espectador a moverse e interactuar con la obra. Su trabajo a menudo utiliza la luz para crear ilusiones y distorsiones ópticas. Además, Eliasson también incorpora elementos arquitectónicos como espejos, lentes y prismas para reflejar y refractar la luz de formas inesperadas.
A través de la tecnología y la luz, el artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer logra crear instalaciones interactivas que intensifican la relación entre el individuo y el espacio. Una de sus obras más famosas es Pulse, en la que se invita a los espectadores a colocar sus dedos sobre un sensor, que mide los latidos de su corazón y hace que las bombillas parpadeen al ritmo de su pulso, tal efecto permite que las personas vean y sientan la presencia física de los demás en el espacio, creando una sensación de conexión y experiencia compartida.
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