Las remuneraciones de los profesionales siempre son un tema de interés. El sector legal está inmerso en una profunda transformación, y el mercado laboral ya nunca será como lo hemos conocido hasta ahora.

Nuevas tendencias en relaciones laborales y formas de colaboración, el impacto de la tecnología y el entorno cambiante ponen de manifiesto la necesidad de conocer qué demanda el mercado en cada momento, tanto a nivel competencial como salarial, para poder atraer y retener el mejor talento en cada compañía, la verdadera clave del éxito empresarial en nuestros días.

Spring Professional, la firma del grupo Adecco especializada en consultoría de selección para mandos intermedios y directivos, ha elaborado la ‘I Guía Spring del mercado laboral’ en el que se analizan más de 520 posiciones procedentes de los 14 sectores económicos más relevantes del mercado de trabajo español -el presente se centra en el área Legal- y en el que se ofrecen datos relativos a la remuneración de estas posiciones.

Se cita a Carlos Nieto, consultor de esta empresa: “Los clientes demandan colaboradores que presten servicios globales e innovadores, que ofrezcan no solo los servicios jurídicos tradicionales, sino además que dominen áreas como la ciberseguridad, la inteligencia artificial o el big data y que apliquen la tecnología más avanzada en el negocio, permitiendo aportar una visión global y un ahorro de costes y tiempo”.

A su parecer, “los requerimientos de los clientes han cambiado y con ello las necesidades de los bufetes en cuanto a la atracción y retención del talento”. Al requisito de la especialización en la abogacía y su experiencia en materias muy concretas, se añade el requerimiento de atraer perfiles muy dinámicos, orientados al cliente y con ciertos conocimientos en herramientas digitales, competencias que garantizan en un entorno cambiante la agilidad y rapidez en las respuestas a sus clientes.

Detectar aquellos perfiles con la combinación perfecta entre competencias técnicas y competencias “blandas”, se convierte en una de las prioridades estratégicas de los despachos. Para ello, las firmas deben fortalecer su Employer Branding.

“Se trata de potenciar la maca del despacho como empleador, algo que incrementa la imagen que tiene una compañía no sólo hacia sus clientes sino también hacia sus propios empleados y sobre todo, la imagen que perciben sus posibles candidatos”, indica Nieto. Para este experto “la presencia de la empresa en redes sociales resulta fundamental para atraer nuevo talento. El departamento de Comunicación externa y los colaboradores actuales serán los responsables prioritarios de hacerlo posible. Contar su experiencia ayudará a captar la atención de potenciales candidatos a un proyecto retador”.

Competencias Blandas y Habilidades Digitales

Con respecto a este punto, Carlos Nieto asevera que “a raíz de los cambios tecnológicos y culturales de los despachos, las competencias blandas asumen mayor protagonismo. El tránsito progresivo de culturas tradicionales a más innovadoras ha provocado que se requieran perfiles con dotes sociales y de comunicación claramente desarrolladas”.

Además de ser un buen técnico, esas competencias que se buscan en un abogado tienen que ver con su capacidad de comunicación y empatía con el cliente. La habilidad para gestionar equipos multidisciplinares es “cada vez más transversal el trabajo de los abogados a nivel de despacho, la implicación en la firma y su resistencia al estrés, capacidad de análisis y visión estratégica”, destaca.

Otro dato que resalta tiene que ver con la llegada de los abogados más jóvenes, los millennials. “Cada vez más se les pide a los abogados que tengan habilidades digitales como para entender el desarrollo de herramientas tecnológicas”. Al mismo tiempo, si el abogado posee una experiencia a partir de los cuatro o cinco años “el despacho que quiere ficharle también le pide cartera de clientes o la posibilidad de hacer negocio. En posiciones junior no se pide esto actualmente. Es la mejor tarjeta de visita para estos profesionales senior para poder seguir creciendo en el despacho”, aclara Carlos Nieto.

Remuneración en Oficinas de Abogados

El texto asegura que los estudios de abogados internacionales son los que ofrecen los salarios más elevados del sector legal en España: hasta 230.000 euros para un socio con un variable del 20%. “Es posible que sea una cuestión cultural y hablamos de facturaciones globales, con lo cual un despacho internacional suele actuar sobre un área geográfica mundial, con lo cual su margen salarial es más grande”, indica Nieto.

Dentro de los estudios de abogados internacionales también percibe una remuneración muy elevada la figura del asociado que puede llegar a cobrar 160.000 euros anuales brutos con un variable también de un 20%. En lo que se refiere a los estudios nacionales, este informe de Spring Professional señala que también tienen salarios elevados aunque algo inferiores que sus competidores. Por ejemplo, los socios perciben hasta 200.000 euros de salario fijo con un porcentaje del 20% en comisiones y los asociados senior pueden alcanzar los 120.000 euros (+20% variable).

En el ámbito empresarial tanto los directores jurídicos como los expertos en Fiscalidad (Tax managers) son los que alcanzan los mayores salarios: 100.000 euros anuales más el 20% en comisiones. “Ha crecido su responsabilidad en el seno de la empresa y eso se observa a nivel de retribución”. Junto a ello, en la empresa también se advierte que se consolidan el Compliance officer y el delegado de Protección de Datos (DPO). “La figura del Compliance officer se demanda mucho. Su retribución oscila desde 50.000 a 90.000 euros. Por su parte el DPO puede ganar algo más”, aclara nuestro interlocutor.

Sobre los puestos más demandados en los estudios, el experto subraya “que las áreas clásicas como corporate y fiscal siguen siendo muy demandadas. Todo lo que tiene que ver con el derecho de la empresa está muy cotizado”. Al mismo tiempo, el perfil procesalista se ha situado en este escenario, debido sobre todo a las demandas masivas a nivel hipotecario. “Hay oferta notable de estos candidatos y baja su banda salarial”.

Junto a ellos emerge, tras la aprobación del Reglamento Europeo de Protección de Datos (RGPD), “la figura del abogado experto en protección de datos y privacidad, que es un puesto que todos los despachos quieren cubrir para luego poder dar ese servicio a sus clientes de forma continuada”.

En cuanto al escenario para los próximos años a nivel salarial, Nieto afirma que “estamos en un momento bueno porque la economía ha crecido y eso repercute en los salarios. Si la actividad económica sigue en esa senda se mantendrán este tipo de salarios más elevados. No podemos olvidar que estamos ante una actividad muy competitiva”.

Factores que Influyen en el Cambio de Estudio

Respecto a los factores que ayudan a un abogado a cambiar de estudio, Nieto señala que “cada profesional tiene sus razones. Hay aspectos económicos que ayudan a tomar esa decisión de cambio, al igual que las ganas que tiene el jurista de conciliar su vida profesional con la personal y también el crecimiento profesional; no en todos los despachos uno puede promocionarse a nivel profesional y puede estar tapado para crecer en la firma. Otro factor es el ambiente de trabajo”.

Actividad en Auge

“La carga de trabajo en algunas áreas se ha visto disminuida, pero en conjunto, la oficina se ha visto más activa que en tiempos normales”, señalan los socios de Puga Ortiz Abogados, Juan Esteban Puga y Sergio Espinoza. “No solo en el área de reestructuraciones de empresas en problemas, sino que en las áreas laboral, inmobiliaria, litigaciones económicas, por nombrar algunas”, añaden.

La realidad de esta oficina es hoy la generalidad entre los estudios medianos y grandes: el subsidio entre áreas más activas y aquellas más débiles ha sido una de las grandes fortalezas de los staff con un sinfín de temas. Para nadie es novedad que existen especialidades que han visto un auge sin precedentes. Tal es el caso de las reestructuraciones de empresas.

Un abogado de la plaza ejemplifica que solo con acreedores de Latam y Enjoy ya todas las oficinas de renombre tienen trabajo de sobra; algunos, de hecho, han tenido que rechazar clientes, porque están representando a otros en el mismo proceso. Lo mismo ha ocurrido con áreas como la laboral, dadas todas las modificaciones que ha habido al alero de la crisis, lo que también se replica en lo tributario.

“La mayoría de nuestras áreas de práctica han mantenido un alto ritmo de trabajo durante este tiempo de contingencia. Áreas como proyectos, insolvencia y reorganización, bancaria y financiera, litigios y laboral, han estado particularmente activas. Como consecuencia de ello, ya llevamos varias nuevas contrataciones de abogados para estas áreas, desde abril a la fecha”, confidencia el socio Administrador de Morales & Besa, José Miguel Carvajal.

“Las áreas corporativa, de financiamiento, insolvencia, regulatorio y laboral han estado muy activas. También ha habido proyectos específicos en otras áreas, como la energía y la minería, que nos han permitido mantener el ritmo de trabajo a niveles altos”, agrega Roberto Guerrero, de Guerrero Olivos.

Una visión similar mantiene Benjamín Grebe, de Prieto. “Nuestra carga de trabajo se ha mantenido. Las áreas tributaria, M&A, insolvencia, corporativo y proyectos han andado muy bien”. Y, de hecho, cuenta que también han sumado nuevos abogados, junto con reforzar los equipos donde la actividad está siendo más intensa.

Al revés, en el sector concuerdan que aquellas áreas relacionadas con litigios y arbitrajes, dada la suspensión de los procedimientos, han estado más débiles, aunque sin pérdidas abrumadoras de clientes; una realidad que se repite en el mundo, pero de manera bastante más profunda.

Hoy -eso sí-, a nivel nacional, la carga se ha estibado sobre todo hacia los socios. En los grandes estudios concuerdan en que dada la premura de las peticiones por parte de los clientes y el teletrabajo, se ha reducido el trabajo en equipo entre los abogados senior y junior, concentrando las tareas sobre todo en los socios. Por lo mismo, no hay ninguno que no diga que su intensidad laboral ha aumentado.

Por el contrario, muchos concuerdan en que justamente el ítem formación de nuevos talentos está quedando más en deuda, dada la pérdida de feedback y mayor actividad de los seniors. No obstante lo anterior, también señalan que hay clientes que se han marchado.

Si bien ninguno de los estudios contactados ha evidenciado una fuga masiva de ellos, sí hay áreas donde las compañías han empezado a prescindir de los abogados. “Hemos tenido clientes con menos actividad, sobre todo los relacionados al negocio gastronómico, que han sido fuertemente afectados por la contingencia, ya que han debido cerrar”, confidencian los socios de Puga Ortiz Abogados; mientras en otros reconocen que se han visto mayores negociaciones en las tarifas.

Así, la atomización de clientes se presenta como una de las claves de sustentabilidad del negocio. Felipe Lavín, de Idealis, relata que a una de las personas a las cuales les tocó entrevistar recientemente venía de un área laboral. El estudio en el cual trabajaba había visto interrumpida su cadena de pagos, y con ello, su trabajo.

Es que la dependencia de unos pocos clientes es una condena, se indica. Una empresa clave que deje de pagar y hace tambalear a toda la oficina, es una dinámica que ha estado alejada de los bufetes más grandes. “El hecho de que los clientes empezaran -ya hace algunos años- a licitar los servicios, ayudó a eso”, dicen en el sector.

Y un socio de la plaza ejemplifica: “Ese proceso nos llevó a tener clientes nuevos, por lo que pasamos de tener dos a tres esenciales, a tener varios donde muchos representan menos del 1% de la facturación”. De todos modos, pese al actual escenario favorable para los grandes estudios, existe cautela.

“Hemos estado revisando nuestros costos, buscando eficiencias en esta línea, pero sin afectar el bienestar del equipo y el servicio adecuado a nuestros clientes”, explica José Miguel Carvajal, de Morales & Besa. “No estamos gastando de más. Estamos muy atentos al desempeño comercial, y vemos que eso está funcionando”, subraya Benjamín Grebe, de Prieto.

Es que si bien hoy su panorama no se ve sombrío, en la industria sí hay conciencia de que la profundidad y prolongación de esta crisis aún es muy incierta. “Hay que tener cuidado con quedarse en el corto plazo”, explica el socio de un gran estudio de abogados.

Para algunos, los precedentes hablan por sí solos. Varios rememoran la crisis de Argentina de 2001, año de la salida de Fernando de la Rúa y del llamado corralito, donde grandes oficinas como Marval O’Farrell Mairal o Beccar Varela vieron aumentada su carga de trabajo durante un plazo de incluso 18 o 24 meses, pero luego el empobrecimiento del país tuvo una repercusión en ellos igual. No cerraron, pero sí se vio una fuerte contracción en ingresos y desvinculaciones.

En el mismo sentido, artículos de prensa hablan de un gran número de despidos generados por la crisis subprime en EE.UU. durante 2007, luego de que los gastos de las oficinas de abogados se elevaran en tiempos previos. Y así, en España se avizoran reducciones en los honorarios. De hecho, estudios europeos como Clifford Chance y DLA Piper ya anunciaron que congelarán sueldos y limitarán pagos a socios para garantizar su liquidez. Antes de ellos ya lo habían hecho grandes bufetes londinenses como Ashurst, Simmons & Simmons, Freshfields Bruckhaus Deringer, Slaughter and May, y Linklaters.

“Es difícil que un estudio acá no salga perjudicado, con el nivel de crisis económica que se viene”, subraya un destacado abogado. “Debieras tener un efecto dominó, que si bien va a pegar de manera diferente a unos y a otros, les va a pegar a todos”, acota.

Será un país más pobre, con empresas más pobres, menos actividad y, en la última línea, dicen, menor necesidad de abogados. Los estudios grandes, eso sí, continuarán.

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